Fundación del Real Monasterio de la Encarnación de Mula

       Este año se cumple el 340 aniversario de la llegada a Mula de las madres fundadoras del Real Monasterio de la Encarnación. En la madrugada del 5 de marzo de 1678, las autoridades, una compañía de soldados, banda de música de Totana y numerosos vecinos con arcabuces clarines y tambores, se trasladan a Cajitán, límite de la jurisdicción de Mula con Cieza, para dar la bienvenida a las madres fundadoras del convento. La comitiva de cuatro monjas y once novicias venidas desde Trujillo y Madrid, la encabezaba sor Mariana de Santa clara, primera abadesa de la fundación. Su entrada en el término de Mula fue recibida con vítores, música y pólvora. A continuación, se coloca en dicho lugar una gran cruz de madera en memoria de tal acontecimiento histórico. En la plaza del pueblo fueron recibidas en honor de multitudes por el clero, la comunidad de religiosos, vecinos y numeroso público venido de otros lugares.

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Claustro superior, Real Monasterio de la Encarnación, Mula.

          El origen de la fundación monástica se remonta 30 años atrás. En la primavera de 1648, Mula sufría la mayor calamidad de su historia. Una epidemia de Peste Negra se llevaba a la tumba casi 2200 almas, más de la mitad de la población muleña según algunas fuentes.
Entre los fallecidos por el contagio se encuentra Agustín Artero Ochoa, el cual, antes de expirar nombra heredera universal de sus bienes a su única hija de corta edad y débil salud. Previendo su fallecimiento, cosa que ocurrió dos días después, Agustín nombra como heredero de su hija a su hermano Juan, presbítero de la parroquia de san Miguel. En dicho testamento, dispone que a la muerte de éste, sus bienes fuesen destinados a fundar convento y en caso de no llevarse a cabo tal fundación, se hiciese una obra pía para casar huérfanas de la villa…

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Ejecutado en garrote vil en Mula, 1838

          El suceso tiene todos los ingredientes de un guión de película. Joven y hermosa, adulterio, lujuria, codicia, asesinato… En 1838 era condenado a muerte y ejecutado por medio de garrote vil, Pedro Álvarez por el asesinato del Esteban Sandoval. Su cómplice material se dio la fuga; el cerebro del macabro asesinato, Josefa Ortega, fue condenada a cadena perpetua.

Garrote

Garrote

La muerte por garrote vil existía en España desde la edad media y el reo era ejecutado a garrotazos hasta su muerte. Aunque existían otros más rústicos y agonizantes, en el siglo XIX el garrote, propiamente dicho, fue sustituido por una maquina consistente en un poste de madera con asiento, el cual iba previsto de un collar de hierro para sujetar el cuello del condenado. En la parte posterior, un tornillo atravesaba el poste a la altura de la nuca y al ser girado aplastaba las cervicales hasta romperle el cuello. En algunos casos, el tornillo terminaba en punta que se clavaba en la nuca provocando un coma tan severo que la muerte llegaba en pocos minutos. Lo de vil, era el trato degradante que se le daba a los reos plebeyos para llevarlo al patíbulo.

          Este tipo de ejecución de la condena capital, más “humana” se decía, fue impuesta hacia 1832 por Fernando VII en sustitución de la horca pensando que el reo sufría menos, aunque al parecer no era así. Estuvo en vigor hasta que fue abolida por la Constitución Española de 1978. La última ejecución en España tuvo lugar en 1974.

CAUSA
SENTENCIADA EN LA AUDIENCIA DE GRANADA
SOBRE ASESINATO, ADULTERIO Y RОВО.

          «Eran las cuatro de una tarde de diciembre; el sol pasando sobre rotas nubes se acercaba a su ocaso. La villa de Mula que pertenece al antiguo reino de Murcia, se hallaba en la calma más profunda y sus calles estaban desiertas. Un anciano envuelto en un pardo capote, y precedido de un jumento (asno) cargado de leña, entra por una de sus calles entonando alegre una cantiga del país. Párase delante de una casita pobre, cuya puerta rechinando se abre a un pequeño impulso de su mano; descarga la leña, y con endeble voz grita: “Pepa, Pepa, aquí está la leña”. Pepa en el instante se presenta en el umbral de la puerta. Era una joven como de 26 años; de esbelto talle, de formas regulares y de gracioso semblante, animado por unos grandes ojos negros. Sus enaguas, jubón (camisa) y limpio calzado a estilo de la tierra, anunciaban, sino la abundancia, la satisfacción de las necesidades precisas de la vida. “Tío Arias, bien; lleve V. esa leña a la cocina, y póngala cerca de la chimenea”. El tío Arias se inclina, carga sobre sus hombros la mitad de la leña, la introduce y sale para hacer lo mismo con la restante. Pero ya entonces su semblante demudado (pálido) y sus miradas recelosas indican un cambio repentino y sorprendente en la disposición de su espíritu. Lleva con aceleramiento la otra mitad al sitio designado, vuelve a salir, le da Pepa ocho cuartos y le despide. “Tío Arias, dentro de tres días tráigame otra carga de leña más gruesa”. “La traeré; a Dios, mujer”. “Vaya V. con Dios.”

          El tío Arias arrea su borrico volviendo la cara atrás y llega a la plaza del pueblo. Llama a la casa del señor cura que se distingue por su balcón con cristales y blanca fachada, y un cuarto de hora después vuelve a salir y se marcha. El señor cura embozado en un capote negro, y cubierta la cabeza y las orejas con una montera de felpa (pelo) sale en seguida y se dirige al otro extremo de la plaza a la habitación del juez de primera instancia.

          La noche oscura y lluviosa sobreviene entretanto; el ruido de las guitarras, a cuyo compás los mozos del pueblo paseando por las calles cantaban las antiguas seguidillas; cesa de repente, y todos se dirigen con apresuramiento a la puerta de la casa de Pepa, quien exhala espantables y dolorosos lamentos.

          Dos alguaciles con capas pardas y las varas levantadas impiden la entrada a la multitud de curiosos. Penetrando en la casa se ve sobre la derecha una reducida estancia con una cama medio derribada, sin colchón ni almohada. Al extremo de un pasadizo estrecho está la cocina; un montón de tarancos (leños para el fuego) hay recientemente acumulados en medio; a la derecha del fuego horroriza el aspecto de un hombre muerto, desfigurado, despojado de los botones de plata del calzón, y cuya fetidez da a conocer que yace allí hace más de tres días; al otro lado se encuentra una orza llena de agua ensangrentada y un trapo en la misma disposición. Registrado el corral, al remover los estiércoles se tropieza con bellones (cantidad) de lana empapada en sangre ya negra y hedionda. No encuentran más vestigios del crimen.

          El diligente escribano, investiga, registra, escudriña y revuelve toda la casa, y extendidas todas las diligencias, se retira con los comprobantes del delito, el juez y la presunta reo a la salita.
JUEZ. ¿Cómo te llamas?
REO. Josefa Ortega.
JUEZ. ¿Qué estado tienes?
REO. Casada.
JUEZ. ¿Cómo se llama tu marido?
REO. Juan de la Cruz.
JUEZ. ¿Qué ejercicio tiene?
REO. Pastor.
JUEZ. ¿Dónde está?
REO. En el monte, y no viene más que los sábados a ponerse ropa limpia.
JUEZ. ¿Conoces a ese hombre que en tu presencia se ha encontrado muerto debajo de los tarancos que había al lado de la chimenea?
REO. Sí señor, es el tío Esteban Sandoval, viudo, que vivía ahí enfrente, asistido por la tía María Camuñas.
J U E Z. ¿Sabes quién le ha muerto?
REO. (Llorando) No señor.
JUEZ. ¿Cómo es posible que lo ignores?
REO. (Dudosa) Yo no sé nada.
JUEZ. ¿Conoces esta lana empapada de sangre?
REO. No señor.
JUEZ, ¿Y esta orza llena de agua ensangrentada, y este trapo con el cual parece haberse limpiado sangre del suelo?
REO. Yo no sé.
JUEZ. ¿Por qué está medio derribada y sin colchón la cama que hay en el cuarto a la entrada de la casa?
REO. Se habrá caído.
JUEZ. ¿Quién dormía en ella?
REO. Algunas veces yo.
JUEZ. ¿Y los demás?
REO. Nadie.
JUEZ. ¿Quién ha ocultado la lana ensangrentada en el corral? ¿De qué colchón era?
REO. Era del colchón de la cama del cuarto, pero yo no sé porque estaba en el corral.
JUEZ. ¿Quién ha muerto al tío Esteban Sandoval?
REO. Lo ignoro.
JUEZ. ¿Quién lo рuso debajo de los tarancos?
REO. No sé.
JUEZ. ¿No han sentido el mal olor que arroja?
REO. Como estaba debajo de los tarancos no se olía.
JUEZ. (Al escribano) Que los alguaciles conduzcan a esta mujer a la cárcel constituyéndola en completa incomunicación. Nosotros vamos a examinar inmediatamente a la tía María Camuñas y a practicar las demás diligencias hasta el descubrimiento de les autores de este crimen.

garrote vil

Ejecución a garrote vil

          Josefa Ortega, rodeada de los alguaciles sale a la calle y es conducida entre la multitud sorprendida, alumbrada por las luces de los candiles de las mujeres que se asoman a las ventanas, difundida ya la noticia de haber sido encontrado muerto en su casa el tío Esteban Sandoval. Muchos de buen natural corazón sencillo afirman que es inocente, recordando que desde la noche que dos hombres desconocidos se introdujeron en la casa del tío Esteban, y salieron huyendo a las voces que comenzó a dar la tía Camuñas.

          Ni el tío Esteban había parecido ni Josefa Ortega había dejado de presentarse al alcalde, al juez de primera instancia y al señor cura reclamando la práctica de todas las diligencias posibles para saber su paradero , por haber sido un buen amigo de su marido y de ella. Muchos más astutos o maliciosos traían a la memoria la estrecha amistad del tío Esteban con Josefa, y las visitas misteriosas que esta recibía de cierto joven de conducta poco recomendable que había desaparecido del pueblo desde la misma noche en que se intentó robar la casa del tío Esteban; y designaban quien había cometido el asesinato, la complicidad de Josefa, y admiraban la providencia divina que por vías desconocidas había dispuesto el descubrimiento de un crimen, en el que se hallaban envueltos otros delitos.

          Concluido el sumario, estrechada Josefa Ortega por los cargos y reconvenciones del juez confesó sus delitos y todas las circunstancias del asesinato.

          El tío Esteban, como se ha dicho, vivía enfrente de la casa de Josefa, quien estaba siempre sola por hallarse su marido en el monte guardando ganado. La frecuencia del trato y la soledad engendraron en el tío Esteban cierta pasión hacia ella, y la requirió de amores. Josefa se resistió al principio, pero el tío Esteban redobló sus instancias y un día con protesto cualquiera la llevó a su casa, le enseñó sus cámaras henchidas (llenas) de granos y sacó de un serón lleno de trigo una bolsa que contendría cinco ó seis mil reales ofreciéndole parte o el todo de ella. Josefa no debió permanecer entonces tan firme como al principio; pero es el caso que ya con anterioridad amaba a aquel mozo de mala cabeza cuya ausencia del pueblo había sido advertida por la gente maliciosa y desocupada. Un día llama Josefa a Perico Álvarez (que así se nombraba) le cuenta cuanto le sucede, conferencian sobre lo que deben hacer, y convenidos se separan.

          Una mañana se presenta el tío Esteban en casa de Josefa, se desayunan juntos y se citan para cenar juntos también a la noche. Llegada esta, dos hombres embozados en mantas valencianas tocan a la puerta; Josefa les abre y los coloca detrás de la puerta misma, de modo que al abrirse queden perfectamente cubiertos con ella; apaga en seguida el fuego, se desnuda y se acuesta en la cama que apareció después medio derribada. Pasados algunos minutos vuelven a tocar a la puerta, nadie contesta, repiten el llamamiento, y entonces Josefa como si despertase en aquel momento se levantó. ¿Quién es? -Abre Pepa. ¿Es vd. tío Esteban? -Sí, abre. Josefa desecha la llave y entra el tío Esteban. ¿Estabas durmiendo? -Tenía sueño y me acosté; pero vd. no habrá cenado. Encenderé la luz y el fuego y cenaremos. -No, déjalo ya, mañana nos desayunaremos temprano, nos acostaremos. Josefa coge de la mano al tío Esteban, lo conduce a su cuarto, se desnudan y meten en la cama acostándose aquel del lado de la pared.

          Hora y media habría pasado cuando ya rendido quedó sumergido en profundo sueño el tío Esteban. Josefa pausadamente se levanta, con lentos pasos sale del cuarto, toma a Perico de la mano y seguidos del compañero entran en él y se acercan al lecho. ¿Dónde tiene la cabeza? Pregunta Perico a Josefa en voz baja. –Aquí. Le responde, llevándole la mano hacia el lado del almohada. ¡Ay! resuena en el oscuro recinto, y un volverse y revolverse, y otros ayes débiles se oyen solo. Josefa aparece en el cuarto con una luz en una mano, y una orza llena de agua en otra. Atrabezada (atravesada) la cabeza por un oído con una almarada (punzón), el desgraciado tío Esteban desatentadamente se defendía de aquellos dos hombres que furiosos, con navajas de cachas negras, le acribillaban a puñaladas en el vientre, en el pecho, en el cuello. Se apoderan enteramente de él, le arrastran la cabeza por los cabellos fuera del lecho, y lo degüellan. Josefa recoge la sangre en la orza, y así espira el tío Esteban con lenta y espantosa agonía. Luego que le ven cadáver, le registran sus ropas, le sacan de los bolsillos algún dinero, le quitan los botones de los calzones, y atónitos y enmudecidos, páranse y se miran los tres delincuentes, no encontrándole la llave de la puerta de su casa. Josefa al cabo de un momento, registra debajo de la almohada, la encuentra y la entrega a Perico, quien recibiéndola con feroz sonrisa y aire selvático de triunfo, se marcha seguido de su compañero, abre y entra en la casa del tío Esteban.

          Josefa lava entonces el suelo; arrastra el cadáver hasta la cocina, lo coloca debajo de las tarancas al lado de la chimenea, descose el colchón, lava la tela, oculta la lana entre los estiércoles del corral; y oyendo los lamentos de la tía María Camuñas, abre su puerta y le pregunta serena y tranquila qué es lo que le sucede. La tía María toda asustada y temblorosa le cuenta que estaba en la cocina al lado del fuego esperando al tío Esteban, cuando sintiendo pasos volvió la cara y vio que se acercan a ella dos hombre?, los cuales a sus gritos echaron a huir. La vecindad se alborota, los mozos y las muchachas vienen a casa del tío Esteban, se presenta luego el alcalde, se hacen diligencias y pesquisas, activadas con plegarias y lamentos por Josefa Ortega, pero ni se descubre el paradero del tío Esteban, ni se sabe quiénes fuesen aquellos dos hombres, ni presunciones, ni indicios se obtienen, ni rastros ni vestigios se advierten de delito alguno, hasta que el tío Arias el leñador al ir a poner la leña sobre las tarancas, tropieza con unos pies, y espantado revela su descubrimiento al señor cura bajo de confesión.

          Esta causa seguida por el juez de primera instancia, ha sido sentenciada por la audiencia, condenando a Josefa Ortega a reclusión perpetua en la galera de Murcia, a Pedro Álvarez a la pena de muerte en garrote vil, y mandando continuar los procedimientos para la prisión del otro reo que se halla prófugo».

          Así termina el relato del asesinato de Esteban Sandoval en Mula. Un crimen envuelto en adulterio, pasión sexual y robo, que termino con uno de los asesinos condenado a muerte mediante garrote vil.

Fuentes e imágenes:
El Correo Nacional del jueves 22 de febrero de 1838. Página 4                                                   http://javiercoria.blogspot.com.es/2011/04/historia-del-garrote-vil-i.html
https://elblogdeacebedo.blogspot.com.es/2013/09/el-ultimo-garrote-vil-en-asturias.html

Mula, 23 de marzo de 2018

Juan Gutiérrez García

 

 

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El Libro de los Tambores de Mula

El Libro de los Tambores de Mula

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Historia, pasión, sentimientos… Fiesta, alegría, tambores y más tambores.

5.1. ¿Qué es la tradición?

“Para los muleños, la tradición de tocar tambores por las calles del pueblo en Semana Santa forma parte de su identidad cultural, de sus raíces. Es una costumbre cargada de rituales no exenta de emociones que difícilmente pueden comprender aquellos que la viven o contemplan por vez primera”. 

5.5. El toque de tambores

“Pero hay un momento en el que el virtuoso se siente apoteósico: cuando entra en un bar en el que permiten tocar, entonces la puerta se le queda pequeña, la pasión y sentimientos se desbordan. Aquí permanece unos segundos para llamar la atención de los concurrentes y camina desafiante al centro de la pelea pensando que el sonido de su tambor sobresale sobre los demás. Según observe, si su tambor va bueno permanece en el centro del “cuadrilátero”, orgulloso, presumido. Si siente que hay otros tambores tan buenos o más que el suyo, después de unos palillazos con disimulo se retira a la barra a refrigerarse, más que del sudor, del rubor”.

6.2. La Noche de los Tambores

“Callan las trompetas y se oye una campanada, de pronto, la tierra parece temblar bajo los pies de la muchedumbre agolpada en la plaza mientras un sonido envolvente la abraza. Un tronar de miles de tambores rompe el silencio de la noche más allá de los confines del pueblo. Un estallido de júbilo envuelve el ambiente nocturno. Ha comenzado la noche mágica, La Noche de los Tambores de Mula”.

De: El Libro de los Tambores de Mula

 

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La iglesia de San Francisco de Mula

         La iglesia de San Francisco de Mula

          Tal día como hoy, hace 20 años, el 5 de octubre de 1997 la iglesia de la Purísima Concepción del convento de San Francisco abría sus puertas al culto por el empeño del párroco de San Miguel, Ramón García, después de 80 años de abandono y ruina. En todos estos años de desidia, la iglesia fue utilizada como cárcel en la Guerra Civil, almacén de cereales, chatarrería y hasta como taller de tambores. Por su parte, el convento fue vendido por parcelas para viviendas, posada y otras dependencias.

Convento de San Francisco, Mula. Mula -Blog

Convento de San Francisco, Mula.

iglesia Mula-Blog

Iglesia de la Purísima

          Pero repasemos un poco la historia. La actual iglesia de la Purísima fue levantada sobre los cimientos de la antigua ermita bajomedieval del Hospital de San Pedro. A lo largo del siglo XVI, la ermita fue reformada o derribada para construir la actual iglesia. Según nos recuerda una inscripción situada sobre la portada de mármol del ala sur, la puerta fue inaugurada en 1547. No fue rápida su construcción, pues en 1573 aún estaba en obras, según reza en una viga de madera que sustenta el artesanado policromado de la techumbre de estilo mudéjar. Con la fundación del convento franciscano en 1574, el proyecto se modifica para adaptarlo a sus necesidades. Se amplía la iglesia y se hace la actual portada renacentista labrada en piedra con arco del triunfo al pie de la nave. En el siglo XVIII, una reforma en profundidad nos deja un templo de cruz latina, con bóveda de cañón y crucero sustentada sobre pilastras y capillas laterales bajo la estructura de la centuria del quinientos. También se reforma el altar mayor bajo el patrocinio del concejo muleño (A.M.Mula).

Capilla, Mula-Blog

Capilla

          La iglesia y convento franciscano fueron desamortizados por el Estado en 1836, siendo vendidos ambos edificios pocos años después a varios particulares terminando todo el conjunto conventual en manos de José Bayona Lentisco hacia 1849.

Con motivo de la construcción de la carretera Alcantarilla-Caravaca, el antiguo teatro de Mula, que funcionaba por lo menos desde 1846 (Pascual Mádoz), fue derribado en 1866 por ocupar el trazado diseñado para dicha carretera. Por aquella época, la afición por el teatro llevó a un grupo de la burguesía muleña a solicitar el alquiler de la iglesia a José Bayona para convertirla en teatro, transformando el templo en teatro y su altar mayor en un suntuoso escenario. El 5 de noviembre de 1876 se estrenaba con la representación de la obra de José Zorrilla, Don Juan Tenorio (Sánchez Maurandi, 1956). El coliseo, como le llamaban los muleños, según nos cuenta Acero y Abad (Historia de Mula, 1886), tenía capacidad para mil personas y le llama la atención la parte alta o gallinero (se refiere al coro), desde donde antiguamente partía el eco del canto llano, hoy salen los aplausos y vocerío de un público bullicioso e inquieto. La nave quedó para un público más selecto.

El teatro-iglesia siguió funcionando con gran éxito hasta 1897 que, al parecer, cerró sus puertas al paganismo. Dirigidos musicalmente por el ilustre director de la Banda de Música, Julián Santos, numerosas artistas locales pasaron por su escenario, entre ellas la gran poetisa muleña Euladia Bautista Patiers, con los versos de su obra Los que van y los que vuelven, seguramente, dedicada a los combatientes españoles de Ultramar, pues la última representación fue en beneficio de los familiares y soldados que combatían en Cuba y Filipinas, entre ellos el muleño Luis Cervantes Dato, héroe de Baler.

La agotada salud de Bayona Lentisco, le llevó a repartir sus bienes en favor de sus hijos. Éste tenía dos hijas religiosas internas en el convento de la Encarnación de Mula, las cuales pidieron en el reparto de la herencia la iglesia, quedando el convento para el resto de herederos. Tras la muerte del padre, las dos hermanas monjas cedieron el templo al Obispado. A partir de aquí, pusieron toda su fe en abrirla de nuevo al culto con la ayuda de la oligarquía muleña y foránea, como el ceheginero Alfonso Chico de Guzmán. Buscados los mecenas, la iglesia recuperó su esplendor religioso. Se recuperan varias imágenes tras su exilio en las parroquia y a finales de siglo abre de nuevo sus puertas al culto católico. Con más o menos ayuda de Dios y dando tumbos, la iglesia permaneció abierta hasta 1917, entrando de nuevo en el abandono y ruina. (Sánchez Maurandi, 1956)

La maldición sobre el conjunto conventual de San Francisco parece una conjura de los diablos. En 1981, un informe del aparejador municipal sobre el estado de conservación del inmueble, es de ruina apremiante. Apoyado en este informe, el alcalde declaraba a la prensa el 7 de octubre de este año (Línea), que «si esta situación no se resuelve, en el plazo de diez días se procederá a derribar el monumento». Gracias a la campaña del corresponsal del Diario Murcia en Mula, José Sánchez Gutiérrez, denunciando el atentado que estaba sufriendo el patrimonio histórico muleño, pone en sobre aviso a la Comisión del Patrimonio del Colegio de Arquitectos, que se ve obligada a intervenir para frenar el derribo. El 30 de septiembre, el Estado incoa expediente para declarar la iglesia de Interés Histórico-Artístico (Línea). Por otra parte, el 25 de enero de 1982, el BOE publicaba la declaración Conjunto Histórico para Mula. Esto evitó su demolición.

Como decíamos, la iglesia de La Purísima, adyacente al monasterio, iba saliendo del olvido gracias al empeño y tesón del cura párroco de la iglesia de San Miguel. Durante años, don Ramón, recabó la ayuda del Ayuntamiento y Comunidad Autónoma para rehabilitar la cubierta y fachada del templo declarado BIC. Mientras tanto, inició una campaña solicitando su ayuda a modo de limosna entre los feligreses para restaurar el interior y pavimento de la iglesia. Mientras llegaba esa ayuda, la nave fue utilizada durante unos años para montar el belén de la parroquia de San Miguel.

Artesanado          No fue fácil su recuperación, el dicho popular dice que la fe mueve montañas, y así fue. Y llegó el día, 80 años después, la iglesia de la Purísima conocida popularmente como de San Francisco abría sus puertas al culto en 1997. Fue una modesta apertura, con muy pocas imágenes y decorado austero, pero con el paso de los años, el templo recuperó todo su esplendor. Esperemos que la liturgia cristiana se siga escuchando en la iglesia de San Francisco (Purísima) muchos siglos más, eso sería señal de que sigue en pie.
Mula 5 de octubre de 2017

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Mula, cuna de los primeros Fajardo en el Reino de MUrcia

Linajes y Genealogía

          La Genealogía es una ciencia auxiliar de la Historia y durante muchos siglos, prácticamente hasta finales del siglo XX, ha cautivado, no sólo a genealogistas, también a grandes historiadores. Y es que, la ascendencia de grandes linajes encierra muchos misterios, intrigas y luchas familiares por hacerse con la hegemonía del poder. (…)

 El primer Fajardo según la tradición

          Desde que el muleño Ginés Pérez de Hita ensalzara a su mecenas, el II marqués de los Vélez, Luís Fajardo, en la segunda parte de su obra Las guerras civiles de Granada, son muchos, muchísimos los historiadores que han escrito, más o menos, sobre la solera de este linaje a lo largo de todos estos siglos, aunque la verdad, la mayor parte de ellos faltos de rigor documental. (…)

Los primeros Fajardo según la documentación

          Como veremos más adelante, la solidez de la documentación existente echa por tierra el mito creado en torno a Juan Gallego  y su victoria sobre el moro Alfjard en los campos de Lorca con el consiguiente cambio de apellido.

     La noticia más antigua que conocemos del apellido Fajardo en el viejo Reino de Murcia se remonta a  mediados del siglo XIII; concretamente a la época de la reconquista cristiana de Murcia, y la encontramos en un manuscrito conocido como Escritura de Población, en el cual aparecen los Fajardo como unos de los pobladores de Mula junto con los Melgarejo, Artero, Zapata, Párraga, Cervantes, Piñero y Gutiérrez, entre otros. (…)

Alfonso Yáñez Fajardo padre e hijo

          Pese a que la historiografía murciana apenas les dedica espacio y tiempo, los muleños Yáñez Fajardo, padre e hijo, fueron de los miembros más destacados y aguerridos de esta familia caballeresca típica del medievo español y los verdaderos forjadores de esta saga que durante muchos siglos dominó la vida política y social del Reino de Murcia. (…)

Seguir leyendo en: revista Murcia Histórica, 4, marzo-abril 2009. Pp. 20-35.

Descargar. mula-cuna-de-los-fajardo-en-el-reino-de-murcia

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Mula en la Baja Edad Media

Conquista de Mula por el Infante Alfonso.

          Después de dejar los castillos a buen recaudo, el Infante se dirige a la conquista de Mula, pero «Mula es villa de grant fortaleza et bien cercada, et el castiello della es commo alcacar alto et fuerte et bien torrado.» (Crónica General, cap.1065). Ante la dificultad que ofrecían sus murallas y fortaleza, el infante Alfonso decide no acometer acción alguna y regresa a la Corte. Antes de partir, deja una compañía de hombres de a caballo para saquear los campos, huertos y aguas de la villa con el ánimo de ir quebrantando la voluntad de sus moradores.

        En febrero de 1244, el infante Alfonso regresa de nuevo al Reino de Murcia acompañado de los maestres de las órdenes militares de Santiago y el Temple y con «grant recua et gran conpanna», para someter las plazas rebeldes. Con el grueso de su tropa, se dirige a poner cerco sobre Mula levantando el campamento en alguna zona dominante no alejada del río en previsión de un largo bloqueo. Sitiada la villa, comienza el asedio continuado con el fin de impedir el abastecimiento de alimentos y agua. Mientras la ciudad era atacada con máquinas de guerra como la catapulta, ballesta o trabuquete, se hacía una cava por mediodía. A medida que pasan los días y meses, la vida en el interior de la ciudadela se va haciendo insostenible. Las enfermedades y hambruna van debilitando la voluntad y capacidad defensiva de los moradores de la villa. Enterado el Infante de la situación desesperada de los muleños: «…mandó a sus mensajeros a pleitear con el caudillo de la independiente villa de Mula. Los mensajeros, al pie de la puerta del mediodía comunican al arraez, Albohacen Belcli, las condiciones para que entregue la villa o la entrarían con las armas. El alcaide, lejos de amedrentarse, les contesta desafiante y burlón que ganaría la villa cuando la mula pariese. La furia y rabia se apoderan del Infante al ser informado de la arrogancia del moro. Encolerizado, da orden de tomar la villa a sangre y fuego y echó sus huestes sobre ella. Mientras algunos peones asaltaban las murallas con escalas y otros ingenios, por Oriente -Puntarrón- atacaban los hermanos Zapatas y Párraga, caballeros de Santiago, acaudillando a la gente de Cuenca y Zamora derribando las puertas con arietes y palancones, a tanto, una lluvia de flechas cayó sobre ellos y algunos fincaron muertos. Por la puerta de Mediodía -Gradas del Carmen- los primeros que entraron espada en mano fueron los Dato y Saavedra, también de hábito, con las gentes de Galicia y Castilla y entraron con tanta furia que todo lo llevaron a sangre y fuego. Las huestes de las montañas acaudilladas por Melgarejo e Ibarra aguardaban en la puerta de Poniente -Esquina Palacio- la huida de los moros y muchos fincaron muertos.» (Escritura de Población Mula, 1306)

Así fue ganada la “taifa” de Mula el 23 de mayo de 1244 por las gentes del infante Alfonso. A continuación, echo a los moros salvo unos pocos que dejo en el arrabal. La repobló de la mejor gente y más noble que venía en su compaña, con ochenta caballeros de armas y un nutrido grupo de peones para defender la plaza conquistada que había quedado en medio de un territorio hostil dominado por los musulmanes.

“…e qe los que quedaron de pobladores se repartieron las moradas, tercias de siembra, huertos frutales e se les dieron otras mercedes. (…) Consagro las dos mezquitas que tenian dentro de la poblacion e las hicieron iglesias, una en onra e gloria de San Miguel, e la otra, en onra de Santo Domingo de Guzman, (…) Despues puso alcaldes rexidores alguaciles e de mas cargos para el gobierno e guarda del castillo e villa (…) e le confirmo el nombre de Mula en memoria de la arrogancia del moro.» (Escritura de Población de Mula, 1306).

Fragmento del artículo: Mula en la Baja Edad Media-Juan Gutiérrez García

Juan Gutiérrez García: «Mula en la Baja Edad Media.» En: El Legado de Mula en la Historia, Murcia 2016. Coordinador, José A. Zapata Parra. Págs. 153-182.

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Jean-Luc Melenchón, un candidato a la presidencia de Francia con raíces muleñas

Un candidato a la presidencia de Francia con raíces muleñas

El pasado 22 de febrero de 2015, Jean-Luc Melenchón, candidato a la presidencia de Francia en las próximas elecciones presidenciales del 23 de abril de 2017, confesaba en el programa “Otra vuelta de tuerka” presentado por Pablo Iglesias, sus raíces muleñas. El propio Melenchón dice que su apellido es originario de Jaén para añadir a continuación que: nosotros salimos de Mula, un pueblecito muy antiguo, hoy día debe ser una ciudad importante, pero en esos tiempos no.
Antonio Melenchón bEfectivamente, su abuelo paterno fue Antonio Melechón Martínez nacido en la calle de los Herreros n. 4 de Mula, el 8 de marzo de 1891.* Los padres de Antonio y bisabuelos del candidato, fueron Bernabé Melechón Castillejo,* natural de Munera (Albacete) y Dolores Martínez Hurtado,* natural de Mula. El matrimonio Bernabé-Dolores tuvieron tres hijos, todos nacidos en la misma casa de la calle de los Herreros: Josefa 1885,* Manuel 1888* y Antonio 1891.
Según nos cuenta en esta entrevista, parece que nunca le explicaron bien sus orígenes. Como ya hemos apuntado, su bisabuelo paterno era de Munera y su tatarabuelo* de La Roda, ambos lugares de la Provincia de Albacete. Por tanto, el origen de los Melenchón parece más bien manchego. La rama de los Martínez son todos originarios de Mula.
Su biografía se puede consultar en la Wikipedia, donde se apunta que el abuelo de Jean-Luc, emigró a Argelia donde contrajo matrimonio.

*Partidas de matrimonio y bautismo del Archivo Parroquial de San Miguel, Mula.
Sus orígenes en los primeros 5 minutos. Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=wrEKI-lM8Qc

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Un muleño entre los héroes de Baler. Los últimos de Filipinas

Un muleño entre los héroes de Baler

Los últimos de Filipinas

         El pasado 4 de marzo de 2017, con motivo del 140 aniversario de su nacimiento, se rendía homenaje y reconocimiento merecido a Luis Cervantes Dato, uno de los 33 héroes superviviente de la iglesia de Baler en Filipinas. Entre los actos más destacados: presentación del libro biográfico, “Luis Cervantes Dato, héroe de Baler. Los últimos de Filipinas”, traslado de sus restos mortales al panteón de Muleños Ilustres e inauguración de un monolito en su honor.

     CAM01135Luis Cervantes, bracero de profesión, es llamado a filas el 6 de mayo de 1896. En un primer momento presenta un justificante médico para evitar la mili. De poco le sirvió, fue citado para el 11 de junio. El único justificante que valía en aquella época era el de un padrino poderoso o las 2000 pesetas de rigor si querías eludir el servicio militar y endiñárselo a otro. El 1 de noviembre jura bandera y el 8 parte con su Batallón de Cazadores Expedicionarios nº 2 para las Filipinas a bordo del vapor Alfonso XIII. En el mismo, iba el general Polavieja como nuevo Gobernador General de Filipinas. El 3 de diciembre desembarca en el puerto de Manila.

     Cinco días después sale en su primer destino de guerra en la conocida como “Campaña de Lachambre”. Cuatro meses duró esta campaña hasta la conquista de Cavite, con grandes batallas en iba y Silang donde nuestro héroe salió ileso en combate. Días después, queda acuartelado con su compañía en el pueblo de López, provincia de Tayabas. Aquí tendría una de las gestas heroicas de Luis Cervantes. El 23 de abril, el teniente Darío y los cuatro cazadores que quedaban en el destacamento, entre los que estaba el muleño, sufren una emboscada de 190 tagalos. Tras un duro combate a bayoneta, los insurrectos katipuneros son rechazados y huyen dejando 130 bajas entre muertos y heridos. Los cazadores, tanto el teniente como el muleño y sus compañeros, resultaron heridos. Esta gesta le haría merecedor de su primera cruz de plata con distintivo rojo al mérito militar y pensionada con 7,5 ptas.

         La siguiente hazaña de Luis Cervantes tiene lugar en Pantubig. El 6 de agosto, sale en ferrocarril formando parte de la expedición comandada por el teniente coronel, Segundo Pardo Pardo que acude en socorro de la guarnición del pueblo de San Rafael, cabecera de la provincia de Bulacán. En esta columna iban Cervantes Dato y Martín Cerezo. Al día siguiente, a su llegada a San Rafael, el destacamento estaba cercado por más de 2000 insurrectos. Los tagalos, atrincherados en el puente de entrada al pueblo, conocido como Pantubig, esperaban a las tropas españolas que venían de refuerzo manteniendo un duro enfrentamiento en dicho puente. Finalmente, el Batallón de refuerzo y el destacamento del pueblo consiguen derrotarlos huyendo estos dispersos ante la superioridad de la tropa de Cazadores. En su huida, abandonan la carga de alimentos y otros suministros que habían acopiado en el pueblo. Los insurgentes sufrieron al menos 350 bajas entre muertos y heridos, 125 fueron enterrados por las fuerzas leales. Este combate le valió a Luis y sus compañeros una medalla de reconocimiento al mérito militar.

       Tras unos meses combatiendo por otras provincias, se firma la paz entre España y la Liga Revolucionaria del Katipunan el 14 de diciembre de 1897. Luis Cervantes es destinado junta a 49 compañeros más y dos oficiales del 2º Batallon al pueblo de Baler en el Distrito del Príncipe. A esta expedición se unieron un teniente médico y tres sanitarios, más el cura de la parroquia. El 12 de febrero de 1898, el destacamento hace su entrada en Baler para relevar a la compañía del capitán Roldán. Poco a poco, la normalidad se va haciendo en el pueblo y los soldados españoles viven unos meses de cierta tranquilidad con los balerenses.

         La declaración de guerra de los Estados Unidos a España el 21 abril y la derrota naval dePORTADA3 - copia la flota española en Cavite el 1 de mayo, sería el comienzo de relanzar de nuevo la insurrección tagala con el apoyo yanqui. A mediados de junio, el teniente Cerezo comienza a sospechar de los nativos y el 27 de junio el pueblo de Baler amanece abandonado. Los balerenses han huido llevándose todo lo que pudieron, alimentos, la ropa de recambio de los soldados y hasta el baúl del cura con dinero. El destacamento traslada todo el armamento,  aperos y comida a la iglesia, fortificándola a la espera de lo que se les venía encima. En los dos días siguientes hay cuatro desertores, dos soldados españoles y dos sanitarios indígenas. El día 30 en una descubierta del teniente Cerezo con catorce soldados, reciben una emboscada de los tagalos retrocediendo hasta la iglesia resultando herido un soldado, desde ese momento quedaron sitiados. Dentro se encerraron el C.P.M. capitán De las Morenas, el teniente 1º Alonso Zayas, el teniente 2º Martín Cerezo, 48 cazadores, teniente médico Alonso Vigil y un sanitario y el párroco de la iglesia, en total 54 españoles.

     Por venir quedaban 337 días de asedio continuo por parte de las tropas tagalas, con incesantes disparos de fusilería y cañón y varios intentos de quema de la iglesia para lograr su rendición. Numerosos parlamentos y envío de misivas diciéndoles que España había entregado la soberanía de Filipinas a los americanos para que capitularan y no alargasen más el sitio. A medida que pasaban las semanas, pronto comenzaron a faltar alimentos básicos, el aire se hacía irrespirable en el interior de la iglesia y la contaminación se acumula en el patio. Ante este panorama, se coló en la iglesia el peor enemigo del destacamento: el beriberi. En agosto, dos frailes enviados por los insurrectos para convencer al destacamento que entregue las armas, no sólo no los convencen sino que finalmente deciden quedarse en la iglesia a petición del capitán. Con el paso de los meses, las raciones de comida eran cada vez más escasas y el hambre se agudizaba entre los españoles. En diciembre el panorama era desolador, la totalidad de los soldados andaban esqueléticos y ajados por la iglesia. La mayoría estaban enfermos y había que llevarlos a sus puestos de guardia en brazo porque no podían moverse. Muchos ya habían muerto por el beriberi, entre ellos el capitán, 1º teniente y el cura.

     Ante la grave situación que se vivía en la iglesia, hubo una salida a la desesperada el 14 de diciembre, fue primordial para la supervivencia. En una arriesgada operación, quince soldados salieron de su encierro y prendieron fuego al pueblo. Los tagalos salieron huyendo en desbandada. En esta confusión, los españoles aprovecharon para provisionarse de frutos y hortalizas que habían cerca de la iglesia y abrir las puertas y ventanas para renovar con aire limpio y fresco el nocivo que estaban respirando. Con esta operación y la caza de unos búfalos días después, consiguieron aguantar unos meses más. En febrero rechazan el primer emisario español que venía a comunicarles que España había vendido la soberanía, se trataba del capitán Olmedo enviado por el general De los Ríos. Este mismo mes, tres cazadores intentaron desertar siendo sorprendidos en el intento, fueron encarcelados en el baptisterio. En abril vino el fracaso del cañonero americano Yorktwon. En mayo muere el último soldado por enfermedad, en esta ocasión de disentería. Todavía hubo tiempo a final de mes de una refriega trágica para los tagalos. 17 de ellos murieron quemados con agua y a tiros tras intentar asaltar la iglesia la noche anterior.

     DecretoEl 29 de mayo se presenta otro oficial español para convencer al destacamento que depongan las armas. El teniente coronel Aguilar lleva un mensaje del general De los Ríos. Tampoco a este emisario le da crédito el teniente Cerezo. Antes de marcharse, Aguilar le deja unos periódicos a Cerezo para ver si se convencen, esperando respuesta para el día siguiente si no se marchaba. No hubo respuesta. Para la noche del día 1 de junio, el destacamento había planificado la fuga, ya no le quedaba nada que llevar a la boca, sólo munición. Rendición o fuga. Por la mañana de dicho día, el teniente Martín Cerezo ordena fusilar a los dos desertores que tenía en el calabozo desde febrero. No podía llevarlos consigo ya que ponía en serio peligro al resto de hombres. Tampoco dejarlos encerrados porque estos con sus gritos darían la voz de alarma a los tagalos. La noche se presentó muy clara y tuvieron que aplazar la salida para la siguiente. En este tiempo de espera, Cerezo ojea de nuevo los periódicos dejados por Aguilar. En uno de ellos, ve una noticia de un amigo que considera imposible que los tagalos la supiesen y le da crédito a la noticia. El teniente comunica al resto del destacamento la realidad y les pide que capitulen. Hubo discusión sobre capitular o la fuga. Los frailes jugaron un papel importante para que los más remisos a la capitulación cediesen.

     El 2 de junio de 1899, el destacamento español de Baler toca a parlamento y presenta al comandante filipino las condiciones de la capitulación, en las cuales, los españoles no quedarán como prisioneros de guerra. El jefe tagalo está de acuerdo y se firma la capitulación honrosa para los españoles. Atrás quedaron 337 días de miseria, hambre, sufrimiento y muerte. 33 supervivientes, 33 héroes que dieron hasta la última gota de sudor y lágrimas por defender su bandera y un trozo de territorio que creían español. Una gesta de supervivencia y valor en defensa de su patria, que fue reconocida por el mundo entero. El 30 de junio, el propio Presidente de la República de Filipinas, Emilio Aguinaldo, sacó un decreto en reconocimiento por los Héroes de Baler. Esta gesta les valió dos cruces de plata con distintivo rojo y pensionadas.

     Luis Cervantes Dato fue reconocido con tres cruces de plata y una medalla al mérito militar en la guerra de Filipinas. Los héroes de Baler fueron recibidos fríamente por el gobierno español a su llegada a Barcelona. Tampoco fue recibido Luis Cervantes Dato con honores en su pueblo natal, más bien fue frío y sin homenaje. Tan sólo una recompensa de 500 ptas recaudadas en una colecta. Han tenido que pasar 118 años de esta gesta para que su pueblo le reconozca como Héroe de Baler.

Resumen del libro: LUIS CERVANTES DATO, HEROE DE BALER. Mula, 2017. Autores: Jesús Morata Moya y Juan Gutiérrez García.

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La Santa Espina de Mula, visitada por el obispo italiano de Brescia

          El pasado viernes 2 de septiembre de 2016, visitó Mula el obispo italiano Luciano Monari  de la Diócesis de Brescia situada en la Región de Lombardía al norte de Italia. El obispo acompañado de un grupo de unas veinte y cincos personas, entre las cuales iban  varios sacerdotes y feligreses italianos, llegaron a Murcia el pasado 31 de agosto, siendo recibidos por el obispo de la diócesis de Cartagena-Murcia. Son los primeros peregrinos italianos al Año Jubilar de Caravaca organizado por el Instituto de Turismo. El itinerario programado por tierras murciana consistía en la visita a las ciudades más destacadas, a nivel religioso, de la Región de Murcia: Calasparra, Lorca, Totana, Murcia Cartagena y Caravaca.

Obispo de Brescia, Santa Espina, Mula

Obispo de Brescia, Santa Espina, Mula

          Por deseo expreso del obispo Monari (esta visita no estaba programada), la comitiva se desplazó a Mula para ver la Santa Espina de Cristo custodiada en el Real Monasterio de la Encarnación de Monjas Clarisas de Mula. Esto demuestra la importancia de esta reliquia para el mundo católico. El Prelado italiano fue recibido en el Ayuntamiento por el Alcalde Juan Jesús Moreno y otros miembros de la Corporación. Tras el recibimiento se trasladaron al real Monasterio de la Encarnación donde el obispo italiano ofreció una misa en honor de la Santa Espina. De camino entraron al templo parroquial de Santo Domingo.

         Relicario Santa Espina A su llegada al monasterio de las monjas, saludó a la madre abadesa y resto de comunidad en el comulgatorio (coro bajo) y ofició personalmente la eucaristía. Durante la misma, la Santa Espina que se encontraba en el comulgatorio  fue trasladada al altar. Terminada la misa, el obispo dio a besar el relicario de la Santa Espina a los numerosos fieles que llenaban la iglesia.

         La anécdota surgió cuando el obispo Monari bajó del altar para que los fieles besaran el relicario. Por su estado, el relicario se abrió cayendo una de las reliquias al suelo, inmediatamente fue puesta en su sitio sin más problemas y los fieles pudieron besarlo.

          Al finalizar la misa, el obispo explicó a la madre abadesa lo ocurrido prometiendo enviarle desde Italia un nuevo relicario para la Santa Espina y demás reliquias que contiene. No sabemos la decisión que tomará la comunidad de religiosas respecto a trasladar la Santa Espina a este futuro relicario. Tal vez, el momento ideal sea presentarlo cuando el obispo de la Diócesis de Cartagena inaugure oficialmente el culto a la Santa Espina. El actual relicario podría ser destinado a las reliquias de la abadesa fundadora del convento Sor Mariana de Santa Clara.

          A poco que se hagan bien las cosas, con la Santa Espina y una posible apertura de una parte conventual (el claustro bajo sería fundamental), en pocos años, el magno Real Monasterio de la Encarnación de Monjas Clarisas de Mula puede convertirse en un lugar de peregrinaje para los cristianos.

Mula, 4 de septiembre de 2016.

Juan Gutiérrez García

Santa Espina de Cristo, Mula

Santa Espina de Cristo, Mula

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LA FALCATA HERIDA DE MUERTE

         La Falcata herida de muerte

          Por lo menos, eso parece indicar la nueva presidenta del CLJM en su CARTA A LOS LECTORES. Desconocemos las razones objetivas de su más que probable desaparición. Según nos cuentan en este último número, han tenido que navegar contra corriente por falta de experiencia, tiempo, exámenes… Desde nuestro cómodo sofá, podemos pensar que después de ocho tiradas y pasados los exámenes, debe ser más fácil sacar La Falcata, pero siempre es difícil una empresa como ésta, sus razones tendrán para tomar esta decisión.Revista La Falcata

          Han sido ocho “batallas” por salir a la calle, pero al final ha sucumbido ante el imperio político-económico, una auténtica apisonadora para la cultura pensativa. Ocho números ha durado este periódico (más bien revista) local con tirada mensual gratuita. Un periódico-revista que podrá gustarnos más o menos, pero lo que no podemos negar es la ilusión y trabajo que han puesto este puñado de jóvenes porque Mula tuviese una publicación periódica.

          La voz de Mula Tal vez no sea un consuelo, pero teniendo en cuenta los antecedentes, podríamos explayarnos y decir que ha sido todo un éxito “su larga vida”. Son muchos los que lo intentaron antes y su presencia apenas si excede dos o tres números. Seguramente, la publicación pionera de la democracia, allá por 1979, fue La Voz de Mula, revista editada por la Asociación Cultural Alondra que tan sólo sacó a la calle dos o tres números. Le siguieron otros con menos suerte si cabe. Ecos Populares, muy rudimentaria, creo que sacó sólo uno. De la mano del Ayuntamiento salieron “Informativo Municipal” en 1985, con cuatro o cinco ediciones y Joven es muy breve también. Hubo otras publicaciones, pero la verdad es que ninguna cuajó en el tiempo, y es que, no es fácil lidiar con el “imperioso”. Por caer, hasta el Libro de las Fiestas ha desaparecido.

          En varias ocasiones, miembros de La Falcata han pedido el parecer de los lectores. A toro pasado, pienso que la línea editorial seguida por La Falcata se ajusta más a un tipo de revista cultural que a un periódico de actualidad. En el primer número su presidente decía: «Con este periódico local queremos acercar a los muleños los sucesos y la información de interés relacionada con el ambiente socio-cultural de nuestro municipio, especialmente, desde una óptica joven». Creo que en ese aspecto socio-cultural se ha hecho un buen trabajo, con muchos temas y variados. Como periódico (así lo definen los autores) de actualidad política, me ha parecido un poco blando, bueno, muy blando. Ha rehuido opinar sobre los temas candentes referentes a Mula que se debatían en las redes sociales. Ninguna denuncia sobre alguna situación cotidiana en particular, ni tan siquiera cultural. Se dice en el artículo EL RETORNO DE LA PRENSA LOCAL: «La actualidad política de nuestro Ayuntamiento es algo que debe preocuparnos, debemos conocer las iniciativas que se plantean desde todas las opciones políticas y conocer la Mula que quieren para nosotros y nuestros hijos.» Toda una declaración de intenciones, pero sólo Joven eseso. Por otra parte, es lógico no meterse en ciertos “fregaos” y más, cuando tu supervivencia no depende de ti.

          Por último, resaltar que en esta opinión no hay ánimo de crítica en absoluto, al revés, me ha parecido que la línea editorial es la adecuada para mantenerse en la calle en un pueblo como Mula y por supuesto, agradecer el trabajo desinteresado del equipo de La Falcata. Deben sentirse orgullosos porque han hecho historia, ahí queda su legado, ejemplo a seguir para otras iniciativas jóvenes.

          Lo cierto es que, Mula se queda de nuevo sin un medio de comunicación escrito. La desaparición de La Falcata nos constata que la cultura está reñida con este pueblo, para ser más exactos, los muleños (no todos) estamos reñidos con la cultura. La apatía por participar en cualquier iniciativa cultural es casi generalizada. Cierto es que de vez en cuando surge un grupo de personas con ideas e ilusión de ofrecer algo nuevo a los muleños, pero, desgraciadamente pronto cae en la indiferencia o falta de participación. Ingratitud que lleva a estos colectivos a arrojar la toalla. La incultura es exasperante. Eso sí, para la fiesta somos de champions.

Mula, 26 de agosto de 2016

Juan Gutiérrez García

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