Un muleño fusilado por cabecilla de sedición al querer proclamar la II República Española en 1911

Rebelión a bordo del Numancia

El muleño Antonio Sánchez Moya fusilado

          Los titulares parecen extraídos de una película de Hollywood, nada más lejos de la realidad. La rebelión a bordo de la fragata Numancia de la Armada Española fue un hecho gravísimo que tuvo lugar el verano de 1911 cuando se encontraba tranquilamente fondeada frente a las costas de Tánger en labores de vigilancia. Un muleño cabecilla de la sedición.

Antonio Sánchez Moya, hijo de José e Isabel, naturales de Mula, había nacido el 15 de diciembre de 1880 en la calle del Santo n. 16 de Mula. Aunque no tenemos los datos, parece ser que Antonio se alistó en la marina de Cartagena para ganar unos duros, lo que no sabemos es si ya tenía la idea preconcebida de preparar una rebelión a bordo.

Insubordinación en el Numancia     Como decíamos, el motín a bordo de la Numancia fue un incidente muy importante y sin precedentes inmediatos en el ejército español. Aún resonaban los ecos de la gesta de los Últimos de Filipinas. De hecho, el presidente ordenó el regreso a puerto de la Numancia tras ser informado por radiograma y el ministro de Marina partía urgentemente a San Fernando, Cádiz.[1] Sin embargo, tanto el ministro de marina Pidal, como el presidente del consejo Canalejas, se esforzaban en transmitir a la opinión pública que lo ocurrido fue un hecho aislado protagonizado por “tres o cuatro desgraciados”.[2] Por su parte, el presidente en sus declaraciones tenía especial interés en trasladar a la prensa que la “insubordinación no tuvo carácter político”,[3] incluso se dio a entender que fue por el rancho.[4]

         Estas declaraciones de las autoridades políticas no convencían a la prensa. Pese a que el gobierno de Canalejas intentó silenciar los graves acontecimientos ocurridos a bordo de la Numancia, el atraque de la fragata en el arsenal de San Fernando y el urgente desplazamiento del ministro a Cádiz, puso en guardia a la prensa. El seis de agosto, la noticia corría como la pólvora en las redacciones de los periódicos. Numerosos medios de comunicación se hacían eco de la noticia: LA INFORMACIÓN de Cádiz; LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA de Madrid; EL PUEBLO de Valencia; EL LIBERAL de Murcia; DIARIO POLÍTICO, La Rioja. La sublevación en la Numancia era un clamor por toda España.

         Al día siguiente, el General Pidal, ministro de Marina, enviaba un telegrama alFragata Numancia Presidente del Gobierno en estos términos: “Según comuniqué a V. E., suceso Numancia carece en absoluto de toda importancia que no sea la de un delito militar de disciplina interior del buque que será castigado con arreglo a las leyes. (…) Un fogonero, un artillero y doce preferentes son únicamente los que delinquieron”.[5] Como vemos, cinco días después de los hechos, aún seguía el ministro quitando hierro al asunto, aunque aumenta el número de sublevados.

         A medida que avanzaban las horas y los días, la presión de la prensa y declaraciones de oficiales y tropa que arribaban a tierra, iban acorralando la versión oficial. Ante esta disyuntiva, el presidente Canalejas pide al ministro de Marina un informe detallado de lo sucedido en la fragata. El día 8 comunica a la prensa el informe que le ha pasado el ministro: “La sublevación reviste más importancia de la que en un principio se creyó (…) La conspiración tenía extensas ramificaciones, hallándose comprometidos más de cien marines (…) El movimiento tenía carácter republicano.”[6] En definitiva, lo ocurrido sobre la rebelión a bordo de la Numancia iba saliendo a la luz.

         A tenor de la información oficial y de las investigaciones de la prensa, voy hacer un relato cronológico de los hechos conocidos a modo de ordenar la ingente información publicada y de paso, añadir lo que supuestamente debió ocurrir desde el 2 de agosto hasta bastantes días después.

         19110810. Titular, Antonio sanchez fusilado a aA primeros de julio de 1911, la fragata Numancia parte con 350 hombres[7] a bordo hacia las costas de Tánger en labores de vigilancia. Entre ellos, viaja un grupo de anarquistas con ideas republicanas avanzadas. El cabecilla de este grupo es un veterano fogonero, Antonio Sánchez Moya de 36 años y natural de Mula, casado con Antonia Rubio residente en Cartagena por aquella época, no tenían hijos. Su situación de pobre y en paro le lleva a alistarse[8] como fogonero en la marina ingresando en el apostadero de Cartagena el 31 de enero de 1910.[9] Terminaba el servicio a finales de 1911. El muleño se inspiraba en el revolucionario portugués Antonio Machado do Santos,[10] uno de los artífices de la reciente República Portuguesa. Durante el tiempo que estuvo la fragata fondeada, hasta el día señalado, el grupo de anarquistas iban tanteando al resto de la dotación con el fin de ir anexionando partidarios a su causa. Mientras tanto, diseñaban como sería el amotinamiento.

         Sobre las tres de la madrugada del 2 de agosto de 1911, mientras la fragata dormía, el fogonero y sus compañeros anarquistas despiertan a los marines comprometidos con su causa y les dan cartuchos[11] para las armas. Fusiles en mano, cuarenta de los amotinados[12] acceden a cubierta y sala de mandos para hacerse con el control del barco al grito de ¡¡¡viva la república!!![13] Pero oficiales y tropa de guardia les hacen frente en cubierta y llaman a la cordura a los sediciosos,[14] mientras tanto van acudiendo más oficiales y tripulación. El asunto se pone tenso, la mayoría de los jóvenes marineros asustados de su locura ceden en su actitud y dejan las armas aludiendo que las habían cogido porque alguien gritó ¡que vienen los moros![15] El fogonero y sus compañeros se resisten hasta que finalmente son desarmados. Según fuentes oficiosas el motín apenas si duró siete u ocho minutos.[16] Sin embargo, por el número de implicados, unos 100 de los 350 de la dotación, la rebelión debió durar más tiempo. Incluso algunos medios hablan de la desaparición de seis u ocho[17] amotinados, pero no aclaran nada. No se sabe si los desaparecidos huyeron a nado hasta la costa de Tánger o fueron muertos durante la sedición. Incluso un corresponsal extranjero telegrafia que habían sido arrojados al mar diez hombres.[18]

         Abortada la sublevación, los máximos responsables fueron amarrados a la barra de la19120104. Viuda fogonero vive en Mula fonda San Mateo fragata. Aquí terminó el sueño republicano de Antonio Sánchez Moya. El comandante de la Numancia envía un radiograma de lo sucedido a las autoridades políticas. Enterado el presidente, da orden inmediata de regreso del guardacostas a la Carraca de San Fernando, a su vez, el ministro de marina se desplaza a Cádiz con urgencia. Durante la travesía de regreso al arsenal, el muleño, consciente de lo que se le venía encima, decía a sus compañeros y marineros de vigilancia: ¡Qué lástima! ¡Yo hubiera sido el Machado do Santos de España![19]

         De regreso a la península, el muleño escribe el día tres una carta a su esposa depositada en San Fernando cuatro días después. Dice así: «Querida esposa: me alegrará que al recibo de estas cortas letras, te halles buena; yo me encuentro bien á Dios gracias. Antonia, esta es para decirte lo siguiente: Sabrás que nuestra situación no es muy buena. Me encuentro cautivo por acuerdo entre varios compañeros, y han conspirado mal y en contra mía y no sabemos esto hasta dónde podrá llegar. Te digo que te rayas al pueblo con tu familia y después te diré la definitiva de lo que sea. Ánimos y fuerzas, y muchas esperanzas para poder resistir los contratiempos que vengan sobre nosotros. Sin más que decirte recibe tiernas caricias de tu esposo que te quiere y no te olvida.—Antonio.»[20]

         En la noche del 5 de agosto el guardacostas atracaba en el arsenal subiendo el ministro abordo con una compañía de infantería de marina. Todos los implicados fueron desembarcados y encerrados en el penal de las Cuatro Torres[21] a la espera del juicio sumarísimo. Durante los días previos, la especulación de la prensa sobre lo ocurrido en la Numancia recorría todos los rincones de España: sobre el número de implicados, los cabecillas de los sublevados, los motivos de la rebelión, las pretensiones de los amotinados, que si habían sido fusilados… Como ya hemos apuntado anteriormente, el presidente del consejo y ministro de marina se esforzaban por quitar importancia al motín, aludiendo que era un incidente interno. El día 8 el presidente tuvo que reconocer a la prensa que incidente tenía más importancia de lo esperado. Canalejas habla de una conspiración republicana con más de cien hombres implicados y armas en mano.[22]

       Carta del concejo de Mula por Numancia El Heraldo de Madrid. 28-2-1912 aEn la mañana del 8 de agosto comenzaba la sumarísima contra los marineros implicados en la sublevación. Juicio que se prolongó hasta la noche. Por el juicio sabemos que Antonio Sánchez y sus compañeros eran militantes republicanos. Cuando hacían puerto en algunas ciudades visitaban los locales republicanos vestidos de paisano. Entre sus pertenencias se encontraron libros y panfletos republicanos, además de cartas conspiratorias de otros marinos. El plan de los sublevados era apoderarse de la fragata y dirigirse a Málaga, una vez allí, amenazar con bombardearla si no la entregaban a los políticos implicados.[23] Después se dirigirían a Valencia o Barcelona para declarar la segunda República Española.

         El veredicto deja a las claras que no fue un incidente “interno”. El fogonero Antonio Sánchez Moya fue condenado a muerte y sus seis compañeros republicanos a cadena perpetua, el fiscal pedía pena de muerte para todos los mandamases revolucionarios. El resto de implicados a penas menores.[24] No se vino abajo el fogonero por el fallo, incluso rechazó con entereza cualquier atenuante, cargando con toda la responsabilidad. Firmó con mano firme su propia sentencia añadiendo «Nada tengo que reclamar. Sentiría morir si tuviera hijos; pero, afortunadamente no los tengo. Me alegro que se salven mis compañeros».[25] Durmió unas horas esa noche.

         Sobre las dos de la madrugada pasó a la capilla. Algún medio parecía interesado en hacer saber que el reo escuchó misa de rodillas y tomó los santos sacramentos. Él mismo se puso el escapulario de la Virgen del Carmen sobre los hombros y besaba un crucifijo con frecuencia, pidiendo ser enterrado en un cementerio católico.[26] Demasiada fe cristiana para un republicano. Por la mañana, solicitó hablar con el comandante al cual pidió perdón por los malos ratos que le hizo pasar, el comandante emocionado le contestó “que Dios te perdone como yo te he perdonado”.[27]

         Antes de partir el barco, Antonio escribía una carta testamentaria a su esposa Antonia Rubio, ésta residía en Cartagena. Dice así: «Querida esposa: he recibido la tuya por la que veo estás buena (yo quedo) de lo que me alegro infinito. Antonia, te sorprenderás de mis palabras pero he de decirte que por una mala tentación, por un pequeño movimiento de rebelión el día 2 del corriente, me sentencian a muerte. Yo la espero tranquilo porque mi conciencia está limpia. Deseo lo hagas saber a mis hermanos y les des un fuerte abrazo por mi y tu recibe el último adiós de este tu esposo que te quiere y no lo volverás más a ver porque la justicia nos separa. ¡Adiós para siempre, adiós hermanos míos, salud para rogar por mi! (Hace a continuación testamento legando a sus hermanos unos terrenos que posee en Mula y a su esposa algunos ahorros que depositó en el barco) Y termina la carta con estas frases: consérvate buena y adiós para siempre. Tu esposo, tu esposo, Antonio Sánchez Moya. P.D. Luego te remitirán 140 pesetas. Antonia vive con tus padres, como siempre, honrada, sin que nadie tenga que tacharte de nada. Mi muerte no te deshonra porque no es por robo ni asesinato. Adiós esposa querida, adiós para siempre.»[28] Como vemos, el fogonero no se lamenta de su suerte y sigue fiel a sus ideales, por lo que dice a su esposa que vaya con la cabeza alta.

         A las once de la mañana del 9 de agosto, la fragata Numancia acompañada de una flotilla, pone rumbo al Placer de Rota para cumplir la sentencia sobre el fogonero. La gente de la bahía de Cádiz se agolpaba en las terrazas de los edificios altos para visualizar el acto. Alejada lo suficiente de la prensa y curiosos, la comitiva fondea a unas millas de la costa. Sobre las doce treinta de la mañana el reo es trasladado a cubierta frente al pelotón de la muerte. El ministro presencia el acontecimiento desde otra fragata. Llegado el momento, el muleño pide que no le venden los ojos, pero es convencido para que así sea. De rodillas y ojos vendados escucha las palabras de rigor: ¡preparados! ¡apunten! ¡fuego! Tres tiros en la cabeza y uno en el cuello[29] acaban con la vida de Antonio Sánchez Moya, fiel a su ideal republicano.

         Cronica de Mula aa

      Nada vieron los curiosos, pero si escucharon la descarga de la muerte. Una ola de protesta obrera por la pena de muerte corrió la bahía extendiéndose por varias ciudades españolas. El cadáver del muleño permaneció todo el día en cubierta hasta que fue desembarcado por la noche y enterrado en el cementerio del arsenal como era su “deseo”.[30]

         En días sucesivos hubo más manifestaciones y varios periódicos abrieron subscripción en ayuda de la viuda del fogonero, a la cual le compraron ropa de luto sus vecinos de Cartagena. En noviembre recibía la viuda del fogonero un donativo de 240´90 pesetas del periódico “Tierra Gallega”. Antonia Rubio ya residía en Mula con sus padres.[31

      La prensa española seguía haciéndose eco del suceso del Numancia. Nuevas informaciones de cartas interceptadas entre el muleño y algún político republicano ponía el acento en una revolución política. La estancia del Numancia en la costa portuguesa durante la revolución republicana del país vecino, comenzaba a revelar sucesos que habían pasado de largo, pese a que desde el gobierno se hacían esfuerzos en presentar al fogonero como un desgraciado que se le habían cruzado los cables. De ello se encargaba la prensa adicta al Gobierno como el diario La Época que quería presentarnos al fogonero como un cristiano arrepentido de sus pecados para los cuales pedía la comulgación con el escapulario de la Virgen del Carmen al cuello y besando el crucifijo (20-8-1911).

        Está claro que, Antonio Sánchez Moya era algo más que un visionario solitario con aires de héroe del pueblo. Iluso, tal vez, por pensar que su acción sería seguida por aquellos poderosos que le habían inducido a la sedición. Mediatizado por la propaganda republicana. De lo que no cabe duda es que el muleño fue un mártir de sus ideas.

          No quedó aquí zanjado el asunto del Numancia. Una carta fechada en Mula el 21 de febrero de 1912 presentada por un grupo de vecinos al concejo muleño y dirigida al presidente del Consejo de Ministro nos pone en sobre aviso. Como consecuencia de las cartas y papeles requisados al fogonero Antonio Sánchez, es detenido y llevado a San Fernando, donde permanece más de un mes encarcelado, Fulgencio Meseguer Borrajo al recibir una carta, al parecer comprometida, del cabecilla del Motín. En esta misiva, el concejo destaca la honradez y honorabilidad del vecino Borrajo, a la vez que denigra al fogonero fusilado tratándolo de extravagante y perturbado. Según esta carta, Antonio trabajó como jornalero agrícola al servicio del señor Borrajo hacía algunos años. Entre los firmantes de esta carta se encuentra lo más “granado” de la sociedad muleña: marqués de Mena, registrador, notario, abogados, procuradores, médicos, farmacéuticos, banqueros… [32]

         De nuevo, la oligarquía muleña saca lo más ruin de sí. No duda en despreciar la actuación del pueblo llano para exaltar a uno de sus “ilustres”. Sin embargo, la conducta de Antonio Sánchez Moya es reconocida y respetada por muchos medios de comunicación de España por la nobleza y fines de su acción y entereza ante la condena y pelotón de fusilamiento. Durante largos meses, años, el fogonero fue una referencia republicana.[33] Hubo que esperar a la II república para que Sánchez Moya fuese reconocido en su pueblo. En una emotiva y extensa crónica de Antonio Rojo del Toro titulada “Sánchez Moya, paisano nuestro” decía: «hubo de fracasar y ser fusilado para pasar a ser mártir y héroe de la Libertad.»[34] Bellas palabras.

     Qué duda cabe, que este importante episodio protagonizado por el muleño Antonio Sánchez Moya, como cabecilla de la fallida rebelión a bordo del guardacostas Numancia sucedida el 2 de agosto de 1911, forma parte de la historia negra de Mula, historia al fin y al cabo.

Foto 1. Nuevo Mundo, 10-08-1911

Foto 2. ¡Adelante!, 15-08-1911

Foto 3.

Foto 4. El Liberal de Murcia, 04-01-1912

Foto 5.

Foto 6.

[1] HERALDO DE MADRID, Madrid 5 de agosto de 1911, p.2.

[2] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 6 de agosto de 1911, p.1.

[3] EL PUEBLO, Valencia 6 de agosto de 1911, p.3.

[4] LA INFORMACIÓN, Cádiz 5 de agosto de 1911, p.2.

[5] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 7 de agosto de 1911, p.1.

[6] DIARIO DE AVISOS, Segovia 8 de agosto de 1911, p.2

[7] EL RADICAL, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 3.

[8] EL PAÍS, Madrid 17 de agosto de 1911. Página 1.

[9] LA CORRESPONDENCIA MILITAR, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[10] EL TIEMPO, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 2.

[11] EL GLOBO, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[12] LA ÉPOCA, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[13] HERALDO DE ALCOY, Alcoy 8 de agosto de 1911. Página 2.

[14] EL AÑO POLÍTICO. Fernando Soldevilla, Madrid 1912. Página 313.

[15] LA INFORMACIÓN, Cádiz 5 de agosto de 1911. Página 1.

[16] DIARIO DE AVISOS, Segovia 8 de agosto de 1911. Página 3.

[17] EL DEFENSOR DE CÓRDOBA, Córdoba, 8 de agosto de 1911. Página 2 / HERALDO DE ALCOY, Alcoy 8 de agosto de 1911. Página 2.

[18] LA ÉPOCA, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[19] EL NOTICIERO, Cáceres 12 de agosto de 1911. Página 1.

[20] EL LIBERAL, Murcia 15 de agosto de 1911. Página 2.

[21] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 6 de agosto de 1911. Página 1.

[22] HERALDO DE ALCOY, Alcoy 8 de agosto de 1911. Página 2. Edición Noche.

[23] EL GLOBO, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[24] EL GLOBO, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[25] EL DÍA, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[26] ABC, Madrid 20 de agosto de 1911. Página 7.

[27] LA CORRESPONDENCIA MILITAR, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[28] EL LIBERAL, Murcia 17 de agosto de 1911. Página 1. / EL PAÍS, Madrid 17 de agosto de 1911. Página 1.

[29] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[30] LA CORRESPONDENCIA MILITAR, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[31] EL LIBERAL, Murcia 30 de noviembre de 1911. Página 1.

[32] HERALDO DE MADRID, Madrid 28 de febrero de 1912. Página 4.

[33] LA LUZ, Madrid 25 de agosto de 1932. Página 14.

[34] LA REGIÓN, Murcia 6 de septiembre de 1932. Página 8.

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MULA POR SU CASTILLO

MULA POR SU CASTILLO

01- Castillo de Mula aaEl próximo jueves 23 de junio están convocadas las decenas de asociaciones y muleños en general para constituir una plataforma, que yo llamaría por la dignidad del Castillo de Mula. Y digo dignidad, porque lo que está sucediendo con el castillo es una auténtica aberración al sentir de un pueblo que tiene en su Castillo el símbolo de su identidad. En el año 2002, el Tribunal Supremo sentenciaba que la fortaleza pertenecía a la familia Bertrán de Lis Pidal y no al pueblo de Mula. Una familia, que seguramente, nunca han pisado el Castillo y muchos de ellos, ni tan siquiera lo habrán visto. Desde entonces, la Fortaleza entró en una fase de desidia y abandono monumental ya que, al parecer, dicha familia nunca ha querido hacer posesión de la propiedad, tal vez, para eludir responsabilidades. Para desgracia del pueblo de Mula, las autoridades comunitarias tampoco han puesto empeño en evitar que el Alcázar muleño entre en fase de ruina. El pasado 10 de julio, en un artículo del diario La Verdad de Murcia el autor decía. “La Comunidad Autónoma tiene en sus manos (…) la posibilidad legal y sobre todo ética de devolver al Castillo a su máximo esplendor.” Creo que ya va siendo hora de que la Comunidad Autónoma cumpla y haga cumplir a los dueños del Castillo la Ley del Patrimonio.

 

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SUCEDIÓ EN MULA… año 1890

-SUCEDIÓ EN MULA… año 1890-

Vivimos en un periodo (tal vez habría que decir era), en el cual, la corrupción política acapara diariamente los titulares y cabeceras de los medios informativos desde hace bastantes años. Pero la corrupción política no es nada nuevo, probablemente exista desde que el hombre se organiza colectivamente. Esto no quiere decir que todos los políticos sean corruptos, ni mucho menos. Si es cierto que en época de crisis, cuando a los más pobres se les exige un esfuerzo, se les desahucia de sus casas, se les recorta sueldos y servicios… las tramas corruptas para enriquecerse ilícitamente a costa del erario público son más indignantes que cuando se vive en época de vacas gordas.Ayuntamiento de Mula

Prueba de que la corrupción “va” en el ADN del hombre, son los numerosos casos de corrupción política publicados por la Gaceta de Madrid a finales del siglo XIX. Desgraciadamente, en este periodo Mula también cayó en las redes de los corruptos en dos ocasiones. Casos que forman parte de la “leyenda negra de Mula”, pero que en ningún caso pueden manchar la rica historia de la villa. Al contrario, estos casos de corrupción vienen a formar parte de la lucha de los muleños en defensa de su pueblo, ya que fueron ellos mismos los que denunciaron los hechos.

Boletín Oficial 1890La cronología de los graves acontecimientos reseñados comienza el 1 de diciembre de 1899 con las elecciones municipales para elegir a los cinco miembros de la corporación. (1) El 1 de enero del siguiente año, en sesión extraordinaria, queda constituido el concejo de la forma siguiente: alcalde Eduardo G.L., tenientes José M.H., francisco G.L., Damián T.G. y Antonio A.F., también es elegido Diego V.R. como síndico. (2) En julio, un grupo de vecinos ponen en conocimiento del gobernador las irregularidades que están ocurriendo en el Ayuntamiento de Mula. Ante las graves acusaciones de los vecinos, éste envía a un delegado a Mula para investigar los hechos. Tras el informe emitido por dicho delegado, el 23 de agosto el gobernador civil de la provincia suspende el ayuntamiento y lo pone en conocimiento de del Consejo de Estado. (3)

El 1 de octubre de 1890, la Gaceta de Madrid (Boletín Oficial del Estado) publica una Real Orden por la cual el Consejo de Estado da visto bueno al expediente de suspensión del Ayuntamiento de Mula adoptado por el Gobernador Civil de la Provincia: “Resultando de los antecedentes que habiendo sido denunciados al Gobernador, en virtud de instancia suscrita por varios vecinos, algunos abusos cometidos por la mencionada corporación…” El expediente recoge varios casos de corruptelas continuadas a lo largo de los años, tales como: saqueo de la caja de caudales, tráfico de influencias, apropiación indebida, alteración de las actas municipales… y además, anula las elecciones municipales del 1 de diciembre del pasado año. Por tales motivos, el gobernador suspende de sus cargos a los concejales del Ayuntamiento nombrando interinamente a otros elegidos años atrás. (4)

Sin duda, este “luctuoso” hecho no es bueno para la imagen del pueblo. Toda la corporación destituida y puesta a disposición de la justicia por si fuese causa de delito. Dos meses después, el 13 de diciembre, la Gaceta publicaba la resolución de la Sección de Gobernación y Fomento del Consejo de Estado por el cual: anula las elecciones municipales de 1887 y las del 1 de diciembre de 1889 por alteración en los colegios electorales. (5) Según este dictamen, a Mula, con 10 735 habitantes, le pertenecían un alcalde y cuatro tenientes, teniendo que tener al menos los mismos colegios electorales que cargos elegidos, los colegios fueron cuatro.

Pronto olvidaron los partidos políticos muleños la afrenta sufrida diez años atrás. DeBoletín oficial 1899 nuevo la corrupción rondaba en la Casa Consistorial. El 3 de enero de 1899, tras una inspección de las cuentas municipales, el gobernador civil de la provincia ordenaba la suspensión de los once concejales que formaban la corporación por posible malversación de caudales públicos. (6) Este suceso no parece que fuera de mucha importancia para la prensa, también hay que decir que faltan periódicos de la época. En un escueto párrafo de El Diario de Murcia titulado “Suspensión” daba cuenta de lo publicado en la Gaceta: “Por real decreto que publica la Gaceta se confirma la suspensión de once concejales del Ayuntamiento de Mula, decretado por el gobernador civil de la provincia.” (7) Nada más. Dos semanas después, en el mismo diario Basilio Robres decía en su artículo: “Poco puedo comunicar á V. que ofrezca verdadero interés, porque en estas poblaciones no ocurre generalmente nada que altere la normalidad de la vida.”(8) ¡Le parece poco al Sr. Robres la suspensión del Ayuntamiento por corrupción! En fin, eran otros tiempos, es historia.

(1) Gaceta de Madrid N. 274 del 1 de octubre de 1890, p.11.

(2) El Diario de Murcia del 8 de enero de 1890, p.2.

(3) Gaceta de Madrid N. 274 del 1 de octubre de 1890, p.11.

(4) Gaceta de Madrid N. 274 del 1 de octubre de 1890, p.11.

(5) Gaceta de Madrid N. 437 del 13 de diciembre de 1890, p.832.

(6) Gaceta de Madrid N. 35 del 4 de febrero de 1899, p.428.

(7) El Diario de Murcia del 7 de febrero de 1899, p.3.

(8) El Diario de Murcia del 21 de febrero de 1899, p.2.

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SUCEDIÓ EN MULA… año 1889

SUCEDIÓ EN MULA…

         En el ocaso del s. XIX, el infortunio se llevaba al sepulcro la vida del muleño Juan Bautista Cánovas (Martínez), confitero de profesión, (1) tras un desgraciado accidente de bicicleta. Probablemente, el primer accidente mortal ocurrido en España como consecuencia de una bicicleta.

         Heraldo de MurciaTodo comenzó en junio de 1899 cuando, éste vecino de Mula con espíritu aventurero, decide hacer un viaje en ese tipo de máquinas de tracción humana para visitar a unos parientes que vivían en Totana. Más de 50 km por una carretera poco transitada y en aquella época, con una calzada nada adaptada a este tipo de vehículo. Parece que el destino se la tenía sentenciada. El mismo día que se disponía a realizar el viaje, se le rompe un eje de su propia bici al montar en ella. Este contratiempo no amilanó el deseo de aventura de nuestro confitero, y alquila otra del depósito de bicicletas que tenía Basilio Robres en Mula (puede ser la misma persona que tuvo una imprenta). (2) Desconocemos el tipo de bicicleta que alquiló, pudo ser una James Starley modelo de 1888 o una Kemp Starley, sobrino del anterior, que diseñó la bicicleta actual en 1885. (3)

Aparentemente, el viaje de ida lo realizó sin ningún tipo de percance. A su regreso para el pueblo, después de su estancia en casa de sus padres, en un punto cualquiera de la carretera Mula-Alhama, perdía la vida Juan Bautista. Por la información del cronista, deduzco que el accidente pudo ocurrir en la tarde del 19 de junio. A la mañana siguiente, un carretero que transitaba por allí camino de Mula, avistó su cuerpo tirado en un barranco del Paraje conocido como Cuesta de Aledo, término municipal deBicihome-James-Starley1[1] a Pliego. La noticia del accidente llegó esa misma mañana al pueblo, tal vez, por el mismo carretero. Inmediatamente, el juez del distrito de Mula se puso en camino para el lugar de los hechos y levantar acta de lo ocurrido. A su llegada, el cuerpo de Juan yacía sin vida junto a la bicicleta, desconocemos las causas de la tragedia. El pueblo quedó conmocionado tras conocerse la identidad de la víctima por ser persona muy apreciada entre sus paisanos. Suyo affmo. s. s. El Corresponsal 20 de junio. La noticia se publica el día después. (4)

No quedó aquí la cosa. A los tres días ¡resucitó! Mejor dicho, tres días después del accidente, el mismo diario titulaba en una columna: “BROMA INDIGNA”, como suena. Alguien había gastado una broma en el pueblo sobre dicho accidente del cual se hizo eco el HERALDO DE MURCIA. Tanto el corresponsal, como el pueblo y autoridades habían sido víctimas de “una broma indigna y miserable”. Al parecer, todos los hechos, salvo la muerte de Juan Bautista, fueron reales y sucedieron tal cual. (5)

Mula-Blog 3Pero el asunto trascendió más allá de de las fronteras regionales. La prensa de Madrid se hacía eco de la noticia el día 22 de junio. El HERALDO DE MADRID titulaba la noticia “Una desgracia”. (6) En LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA el titular fue “peligros del ciclismo”. (7) Ambos diarios contaban más o menos igual el suceso. Recordemos que el día 23 el Heraldo murciano desmentía el fatal accidente. Sin embargo, el día 26 del mismo, La Correspondencia de España (8) seguía dando por muerto a Juan Bautista, integrándolo en una amplia lista de fallecidos en España. Esta misma lista mortuoria también fue publicada por EL SIGLO FUTURO. (9)

Para zanjar el asunto, el señor Cánovas fue a Totana a visitar a su madre, hubo traslado de juez, pero no tuvo ningún accidente mortal ni nada por el estilo. Prueba de ello es, el 10 de agosto del siguiente año de 1900 cuando Juan Bautista Cánovas Martínez aparece en el Boletín Oficial de la Provincia, como jurado para el Juzgado de Mula. (10) Por tanto, todo fue una macabra broma.

(1) Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. 1899, n.º 1, página 1.764. (2) El Heraldo de Murcia del 21 de junio de 1899, p.3. (3) Página web: http://bicihome.com/la-historia-de-las-bicicleta/ (4) El Heraldo de Murcia del 21 de junio de 1899, p.3. (5) El Heraldo de Murcia del 23 de junio de 1899, p.2. (6) El Heraldo de Madrid del 22 de junio de 1899, p.3. (7) La Correspondencia de España del 22 de junio de 1899, p.3. (8) La Correspondencia de España del 26 de junio de 1899, p.3. (9) El Siglo Futuro del 26 de junio de 1899, p. (10) Boletín Oficial de la Provincia n. 343 del 10 de agosto de 1900, p.3.

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La Selva, el bosque olvidado

          -La Selva, el bosque olvidado-

          Desgraciadamente, hoy día La Selva (Sierra Pedro Ponce) es un bosque olvidado, abandonado, destinado a desaparecer si no se ponen las medidas necesarias antes de que ocurra un incendio que sería devastador o las plagas acaben con él. El panorama que presenta es desolador. Desde hace años, más de una década ya, cientos de pinos yacen en el bosque caídos tras una fuerte nevada. Con el paso del tiempo estos pinos se han ido secando hasta tal punto, que hoy sus troncos son como corcho, arderían como la paja en caso de incendio.Pinos secos

         Estos pinos resecos, además del peligro que representan en caso de incendio, parece que estén afectando negativamente al resto de población pinar. Los pinos se secan, no sé si por culpa de la “pasionaria”, el “barrenillo” u otras plagas producto de la madera seca, pero caen como tábanos, sus troncos secos, agotados, son tumbados ante cualquier ventisca. La retirada de estos pinos caídos es urgente para frenar incendios y plagas. Sierra Espuña también está afectada.

         La SelvaPero no todo es negativo en La Selva, también se respira tranquilidad, aire puro con sabor a bosque. Se ven espectaculares paisajes boscosos cercanos y picos de sierras lejanas. Peña Rubia, Palomeque, Calvillo, Espuña, Alporchón, Lavia, Bullas, Pliego, Mula… se divisan desde su cima en días despejados. Un espacio natural desconocidos para la inmensa mayoría de los muleños, muchos no saben dónde está, otros creen que pertenece a Bullas, pocos la han visitado y menos la han pateado.

         La Selva se encuentra al oeste de Mula, en la Sierra de Pedro Ponce, una extensa zona boscosa mezclada con amplias franjas de cultivo -cada vez más grandes-. Pertenece a los municipios de Lorca y Mula, siendo la superficie muleña de unos 25 km2, otro tanto de Lorca. Dentro de esta sierra, la zona de La Selva es de las más pobladas de pino carrasco y monte bajo. No hay mucha fauna, aunque se puede ver el arruí que traspasa su hábitat de Espuña, jabalí y distintas aves.

         El pico de La Selva es el techo de Mula y el punto más elevado de la sierra con 1521m, apenas le sobrepasa Pico Espuña con 1583m. Le separa del castillo unos 22 km en línea recta. Por carretera y pistas forestales son unos 34 km de distancia y un desnivel de 1200m con respecto a la plaza del Ayuntamiento.

         Dado su punto estratégico, el pico de La Selva acoge un puesto de vigilancia MedioSierra de Pedro Ponce Ambiental. Además, en la falda de la sierra se encuentra la casa forestal El Manzano. En el corazón de La Selva, a unos 1125m de altitud, hay un refugio del mismo nombre, junto al barranco del Horcajo, la llave en el Ayuntamiento de Mula. En los seis km de pista forestal que hay hasta dicho refugio, algunos tramos se encuentran en bastante mal estado para acceder en coche. Un km antes, una pista a la derecha nos sube hasta la cima de La Selva.

         No hay excusa, hoy día, veinte o cuarenta km no es distancia como para no desplazarse al monte y disfrutar de la naturaleza dando una caminata o un paseo por sus pistas y senderos gozando del paisaje y respirando aire puro, no hay excusa. Y no sólo la sierra de Pedro Ponce, también Sierra Espuña y otros espacios naturales de Mula y su entorno. Lo cierto y verdad es que la inmensa mayoría de los muleños vivimos de espaldas a nuestros montes y sierras desde hace bastantes años. Antaño, los montes y bosques eran gran parte del sustento de muchas familias: madera, leña, esparto, caza, pasto, hielo… Ahora sólo dan oxígeno, ¡sólo!

         Sierra EspuñaDesde la Edad Media, numerosos pleitos tuvo que lidiar el concejo muleño por defender nuestros montes con todos los municipios lindantes. Con la poderosa Lorca tuvo pleito por defender la Sierra de Pedro Ponce y La Selva, consiguió salvar parte de ella, pero se perdió buena parte. También en Sierra Espuña con Totana, donde tenía Mula un pozo de nieve. En días de nevadas, el concejo mandaba jornalero para recogerla y echarla al pozo, después la nieve era prensada para hacer bloques hielo separados por algún tipo de helecho o similar. También es verdad, que los montes fueron devastados por el alto consumo y dependencia de su madera. Documentación y fotografías nos muestran unos montes totalmente pelados. La llegada de la luz eléctrica fue un alivio para los pocos pinares que quedaban en nuestros montes. Las repoblaciones de finales del s. XIX y décadas del siguiente, permiten hoy día ver parte de nuestras sierras pobladas de pinos, elemento fundamental para el medio ambiente. Conservarlos y cuidarlos está en nuestras manos.

Refugio La Selva

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CONVENTU FRATRUM FRANCISCANS OF MULAE

-CONVENTU FRATRUM FRANCISCANS OF MULAE-

01- convento     ¡Por fin! Después de más de treinta años de sacrificio y trabajo, no exentos de obstáculos ajenos a los intereses del pueblo de Mula, el Convento de San Francisco abre sus portones al público. Han tenido que pasar 180 años para que los muleños recuperemos una parte importante de nuestra historia arrebata a golpe de decreto en 1836 con la ley de desamortización del clero regular ordenada por el ministro Mendizábal.

     02- conventoAgradecer a todos aquellos que en su día tuvieron la convicción de recuperar este edificio histórico casi en ruinas y que algunos hubiesen preferido hacer de él un montón de escombro. Agradecer, como no, el empeño puesto en estos últimos años en sacar adelante este proyecto que parecía destinado al fracaso. Empeño que ha permitido acabar con una obra que se hacía interminable y la musealización del edificio, reconocimiento para todos ellos, especialmente para el Arqueólogo Municipal.

Ahora le toca al pueblo de Mula, a los muleños defender con uñas y dientes, si hace falta, nuestro legado histórico y no permitir otra vergonzosa “desamortización” de nuestro patrimonio. También debemos contribuir a consolidar ese museo con la aportación de objetos que tenemos abandonados en algún cajón y puedan ser de interés histórico. Sirva como ejemplo la donación hecha por Juan López del Toro, el cual, ha cedido al Museo de San Francisco cuarenta o cincuenta piezas de gran valor arqueológico, en las piezas pone el nombre del donante.

La apertura del convento es un gran avance, pero no olvidemos que la recuperación del04- convento edificio aún no es completa. Habrá que pelear nuevas subvenciones que permitan poner en valor todo el edificio. Con el tiempo, el Convento de San Francisco debe ser el Centro Cultural de los Muleños, un edificio vivo al servicio del pueblo. Museos, biblioteca, archivo, sala de exposiciones, oficina turismo, cafetería… todo esto hará del edificio un lugar de encuentro, de ocio, de soledad…

Hay que recordar que el monasterio de la Purísima Concepción (convento San Francisco), fue erigido por deseo y voluntad del concejo muleño en sesión aprobada en 1573. Al año siguiente, se fundaba el convento de frailes franciscanos recoletos de Mula (unas décadas después observantes) con licencia real y obispado de Cartagena. No hacía falta, pero el Principal de la Orden, pedía por carta su consentimiento al marqués de los Vélez, patrón de los franciscanos en Cartagena.

06- conventoFundada la congregación, el concejo cede unos terrenos -antiguo asilo- para la construcción del convento. Se hace una procesión y se clava una cruz como reconocimiento de los terrenos. Tras varios años de retraso en el inicio de las obras e incómoda hospedería de los freiles -el concejo les había cedido la mancebía-, estos solicitan a los regidores la permuta del solar por el Hospital de San Pedro y Ermita de la Purísima. El hospital fue construido, seguramente, en las primeras décadas del s. XV como consecuencia de las numerosas epidemias de peste en los siglos finales del Medievo. La ermita sería de la misma época, pero en 1547, se lleva a cabo una importante reforma y ampliación, según reza en una inscripción de la nueva portada de la ermita.

Hecha la permuta, en 1580 comienzan las obras para adaptar el hospital en convento08- convento adosado a la iglesia. El resultado, un edificio cuadrilongo de dos y tres plantas con claustro bajo y alto alrededor de un patio utilizado como aljibe. Se aprovecha la nave del hospital y se construyen dos alas más para cerrarlo en torno a la ermita. En la recién restaurada iglesia, se tapia la portada sur y se abre la actual entrada al pie de la iglesia. Con el paso del tiempo se haría otras pequeñas reformas.

En 1836, como ya hemos apuntado anteriormente, el convento es desamortizado y vendido a particulares pocos años después, la iglesia entra en el lote. Con el tiempo, el convento es vendido por partes para viviendas, con la consiguiente modificación de su estructura y desaparición de elementos arquitectónicos y pictóricos. Por su parte, la iglesia es alquilada para teatro en los años setenta del XIX. Después de pasar por muchos avatares, la iglesia es recuperada para el culto en los años noventa del pasado siglo.

10 conventoLa parte conventual, va entrando en una ruina progresiva. Hay voces que se decantan por su derribo. Por suerte, en los años ochenta la corporación decide recuperarlo, comenzado el periodo de compra a los propietarios que duró más de dos décadas. Recuperado la totalidad del inmueble por el Ayuntamiento, comienza un nuevo periodo: el de las ayudas para su rehabilitación. Ayudas en las que hay que insistir para rehabilitar la segunda fase del convento. El tiempo tiene la palabra.P1080390 aa a

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Urgente reconstrucción de las murallas de Mula

   El Albacara

       El alarmante deterioro y peligro de derrumbe de los torreones y lienzos de la muralla del recinto conocido como albacar o contramuralla, requiere una urgente intervención, por lo menos, para consolidar lo existente, aunque lo ideal sería su reconstrucción total.

´         Bajo mi punto de vista, la recuperación de este recinto es tan importante o más, que la del propio castillo. Por otro lado, devolvería a Mula parte de su imagen Medieval y sería un atractivo especial para muleños y visitantes, convirtiendo las murallas en un espectacular mirador. A diferencia del Castillo, el albacara se encuentra en propiedad municipal.

          Este recinto amurallado de los ss. IX-XI, en su día formaba parte de la alcazaba musulmana de Mula. Tras la reconquista y conversión de dicha alcazaba en un castillo cristiano, el recinto quedó abrazado al nuevo castillo hasta el siglo XVI.  Con la reforma llevada a cabo por el I marqués de los Vélez, el albacara quedó inservible al ser derribados los lienzos que le unían al anterior castillo. Dice la crónica Alfonsí que: “el castillos es como un alcázar, alto fuerte y bien torreado.”

Composición murallas (3)

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La leyenda del desdichado Beltrán. (Mula-Murcia)

 

La leyenda del desdichado Beltrán

     Los siglos XVIII y XIX fue una época de numerosos viajeros extranjeros por España: Townsend 1786, Irving 1828, Barrow 1843, Ford 1845, Andersen 1863. Viajeros con aires románticos en busca de nuevas emociones. Pero el desconocimiento de nuestra cultura, costumbres y arte contribuyó, en muchos casos, a la Leyenda Negra de España. Leyenda promovida desde el siglo XVI con “cuidadosa distorsión de la historia de un pueblo, realizada por sus enemigos, para mejor combatirle. Y una distorsión lo más monstruosa posible, a fin de lograr el objetivo marcado: la descalificación moral de ese pueblo, cuya supremacía hay que combatir por todos los medios”.- Fernández Álvarez 1997.

Tal vez, fue esto lo que motivó al autor de la obra y su amigo Mauricio, a emprender este largo viaje por España en la primavera de 1846. Tras visitar más de medio país, aterrizan en Mula procedente de Murcia, la cual destacan especialmente. De aquí viajan durante unos días por los pueblos del Valle de Ricote, Calasparra y Moratalla para hacer  noche en Caravaca. El día siguiente lo dedican a este pueblo, pasan por Cehegín (aunque no lo menciona) y se detienen en Bullas para comer y visitar. Prosiguen el viaje para pernoctar en Mula.

      Destaca de Mula la antigüedad e importancia como muestran los vestigios de sus termas romanas; pero se ignora su historia y hasta su primitivo nombre. Menciona el Tratado de Tudmir y su conquista por el Infante Alfonso, aunque yerra en la fecha. Describe el escudo de la villa y nos recuerda al mártir muleño fray Ginés de Quesada. Dice que la población está asentada en la falda de un cerro sobre el que se ven los vestigios de un fuerte castillo. Tiene dos parroquias con buenos edificios, un convento de monjas y otro que fue de franciscanos. Una ermita, un pósito de labradores, un bonito teatro y un paseo. En esa época Mula contaba con nueve mil doscientas diez almas y era cabeza de un juzgado de primera instancia. A una legua de la villa están los conocidos baños minerales, nos dice, donde hay dos paradores con numerosas habitaciones. Continúa diciendo que no lejos de estos establecimientos se ve un monte denominado las Galianas, en cuya cima hay varias cuevas y laberintos naturales, formados por estalactitas.

     Dice el autor de la obra que en Mula le contaron la siguiente historia: «María era unaPanorámica de Mula 57 bellísima joven de diez y seis años, hija de un anciano y honrado labrador llamado Beltrán que cultivaba una corta hacienda en las inmediaciones del pueblo de un rico hacendado. Sus padres se habían casado de edad avanzada, muriendo su madre en el parto, desde entonces, Beltrán vivía para su hija.

     Era el día de la feria en honor del Niño y las calles de la villa estaban atestadas de forasteros y tratantes. Don Paquito Hurtado, donoso joven, rico y huérfano, natural de Valencia, había venido con otros amigos suyos a la famosa y antiquísima feria de ganado de Mula, a cambiar su hermosa jaca cordobesa y a jugar algunos doblones al monte. Al aproximarse a un corro donde bailaban alegremente varios aldeanos, descubrió a la lindísima María de quien se apasionó ciegamente. Pronto entabló con ella una sostenida conferencia amorosa. «¡Qué lástima, le decía, que tus bellas manos se endurezcan con las pesadas tareas del campo, que tu delicada tez se exponga todos los días a este sol abrasador y que reuniendo tantos encantos vayas a parar en ser la mujer de un torpe gañán! Cuánto mejor sería, hermosa niña, que te vinieses conmigo a mi tierra, allí tendrías criadas que te sirviesen, ricos vestidos, teatro y sobre todo, un hombre que te amará siempre.»

     María era inocente y pura y, aunque se prendó también de Hurtado, no atendía a sus peligrosos discursos y resistió largo tiempo. Mas aquel libertino de profesión, no era hombre que cejase prontamente en sus propósitos. Venciendo cuantos obstáculos se le presentaron, pocos años después, logró adquirir la propiedad de la finca que cultivaba el padre de María y le hizo donación de ella. Tan desusada generosidad fue un nuevo dardo que atravesó el ya herido corazón de la joven. Cierto día que estaba sola en la casa, se vio sorprendida por su amado que con lágrimas, promesas y juramentos, logró arrebatarla en sus brazos y Feria 57llevársela en su caballo al gran galope. Casualmente, nadie fue testigo del rapto y el buen labrador Beltrán hubo de volverse loco al encontrarse sin su hija única a quien amaba con delirio.

     Habían pasado más de seis meses cuando, por no se que negocio judicial, Beltrán tuvo que hacer un viaje a Valencia, ciudad que Hurtado no nombra jamás en casa de María, ni menos, había revelado que fuese su patria y residencia. Al atravesar Beltrán la ciudad vio una señora, lujosamente vestida y asomada al balcón en una casa de hermosa apariencia, que le pareció su hija. Sin embargo, de su viva emoción logró contenerse y se informó de los vecinos del nombre del dueño del caserío. Al oír el de Hurtado, adivinó con su instinto de padre herido todo cuanto había sucedido y trató de vengarse. Sabiendo que aquel acostumbraba ir a caballo solo a una quinta suya las más de las tardes y que volvía a Valencia de noche, le aguardó en el camino y casi a boca de jarro le disparó un trabucazo. Don Paquito cayó en tierra y Beltrán se dirigió a la ciudad en busca de María. Ésta, a pesar del cariño que tenía a su amado, cuya suerte ignoraba, no pudo resistir al mandato de su irritado padre y le siguió llorando. Al llegar a su aldea (Mula) le refirió aquel, sin preparación alguna, la muerte de Hurtado. María sintió los dolores de un parto prematuro y al dar la vida a un niño perdió ella la suya.

     No se termina aún aquí esta triste historia, pues al cabo de tresVista de Murcia 1 meses, cuando Beltrán comenzaba a moderar el terrible dolor que le causara la pérdida de su amada María, vio entrar de repente, con el asombro que puede imaginarse, al mismo don Paquito, que como es de suponer no había muerto y restablecido de sus heridas iba en busca de María con el objeto de desposarse con ella. Beltrán, creyendo ver un ser del otro mundo, se volvió loco. Pero al fin, al cabo de algún tiempo, recobró la razón y fue a vivir en compañía de Hurtado que con las desgracias se había convertido en un hombre juicioso y moderado y se dedicó a la educación de su hijo y al cuidado de Beltrán.» Así termina su estancia en Mula Francisco y su amigo Mauricio. Partirían después hacia Pliego dirección Lorca pasando por Alhama, Totana… Pero dejémosles  que prosigan su viaje.

Vista de Murcia 2NOTA: Texto y grabados uno, cuatro y cinco, pertenecen a la obra del autor: Francisco…

Grabado dos es obra de Almagro 1886.

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Puebla de Mula, Misiones 1962

PUEBLA DE MULA, MISIONES 1962

          La aldea de la Puebla veía la luz el día de Nochevieja de 1380 cuando, Alfonso Yáñez Fajardo dictaba una carta puebla para repoblar de mudéjares el lugar. A partir de esta fecha es conocida como Puebla de los Fajardo o de Mula. Este despoblado había sido comprado por dicho Alfonso al concejo muleño siete años antes.

DSC00495Los pocos pasajeros de la “tartana” que viajaban a Mula, comentan extrañados la curiosa romería que caminaba por la orilla de la carretera. No era una romería al uso, pero como si lo fuese. Todos los vecinos de Puebla de Mula, casi todos para ser más exacto, caminan con una llamativa carga a hombros. Mayores, jóvenes, niños portaban esta extraña ofrenda camino del castillo de Alcalá. Fortaleza utiliza como granero en tiempos romanos, musulmanes y cristianos. Su puerta acodada, única en la región, fue construida en el siglo XII. La documentación más antigua que conocemos data de finales del siglo XIII.

          Las misiones de este año de 1962 fueron predicadas por fray Lorenzo Prieto, cofundador en 1950 de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, en Albacete, con sede en la iglesia franciscana. No faltaba en esta comitiva el cura párroco de la aldea y algunos cursillistas. Encabezaban el desfile los mayores cargados con sus herramientas. Los más jóvenes portaban, entre cuatro o cinco, los pesados tubos destinados a ser el stipes y patibulum de la cruz cristiana. Otros acarreaban los fatigosos costales llenos de mortero y garrafones de agua. La mayor parte de los materiales fueron donados altruistamente. Todos estos ingredientes fueron subidos a hombros hasta la cima del castillo de Alcalá, con mucho esfuerzo y más devoción, por una ladera de piedrasDSC00500a sueltas y pendiente de vértigo no exenta de peligro. El empinado ascenso obligaba a porteadores y acompañantes a hacer algunas paradas para tomar aliento. Lo más complicado fue el acceso a la fortaleza por los estrechos y crecidos escalones tallados en la roca. Una vez dentro, fueron descargando el material en el lugar elegido para levantar la cruz. Previamente a esta comitiva, unos días antes se había hecho una plataforma de hormigón y piedras para anclar la plancha de hierro con sus espárragos que después haría de base y sujeción de la pesada cruz.

          Manos a la obra, los montadores se pusieron a acoplar los stipes y patibulum que después unirían con unas abrazaderas de hierro para dar forma a la cruz. Terminado el montaje, llega el momento más complicado de todos: levantar la pesada cruz para ponerla vertical. Apalancan la base sobre la plancha de hierro y una multitud de brazos agarran la cruz para ponerla en pie. Otros dos grupos con cuerdas atadas en los brazos del patibulum, ayudan a elevarla y mantener el equilibrio para que no se gire en la izada. El cura, más que rezar, intentaba dirigir la operación desde la distancia, entretanto, los acompañantes observan con expectación la maniobra. La cruz se tambalea al coger la verticalidad, pero esos brazos fortalecidos por la fe, consiguen estabilizarla y encajar el stipes de tres bases en sus correspondientes espárragos. Inmediatamente, los montadores ponen las tuercas para fijarla sobre la plancha.

          Terminada la labor de los montadores, son los albañiles los que se ponen mano a la obra para construir una base a modo de monte Gólgota, traducido como Calavera, lugar donde fue crucificado Jesús de Nazaret. Este trono hecho de cemento y piedras, aparte de simular el Calvario, refuerza la estabilidad de la Cruz. Agradecidos los poblanos al dueño del castillo por cederles este terreno para construir su Atalaya de Dios. Cincuenta y tres años después, la cruz sigue en pie resistiendo vientos y tempestades.Tres culturas a

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La puerta del Albacara

LA PUERTA DEL ALBACARA

Desde mi privilegiada pero, humilde posición, quiero compartir con los muleños los desalientos y, a veces, duros golpes inesperados que nos reserva el día a día. En estas fechas de despedida del año, yo también quiero pedir un deseo al nuevo año. Un anhelo tan grande como la puerta de mi Albacara. Mi deseo para el año 2015, es leer en la prensa esta noticia: “La totalidad de propietarios del Castillo de Mula, ceden gratuitamente sus derechos al Ayuntamiento de Mula”. El alcalde ha declarado que: “es una gran noticia para la Villa de Mula y que inmediatamente se pondrán a trabajar para pedir al Gobierno el 1% cultural para restaurar el castillo y abrirlo al público” El Castillo de Mula… ¡propiedad pública! La verdad es que siento el cariño y aprecio de mis vecinos, pero no es suficiente.

Castillo de Mula, vista norte

Castillo de Mula, vista norte

Qué gran noticia, tantos años, tantos siglos. Desde mi puerta del Albacara veo todos los días la lápida que puso mi creador en la torre saliente de la plaza de armas: LUDIVICUS FAJARDO ME FE CIT 1524. Probablemente, este maestro de obras pensaba que su magna obra estaría en pie por los tiempos de los tiempos. Por eso, construyó mis muros muy recios, sillería bien labrada por ambas caras y rellenos de cal y canto. Nunca imaginaría Luis Fajardo que 490 años después, su obra, su creación monumental se encontraría abandonada y desahuciada por sus dueños.

LápidaEl alma se me retuerce cuando veo desde mi puerta del Albacara como son abatidos por el paso del tiempo y abandono, los matacanes que coronan mis muros y que con tanto esmero labraron aquellos canteros de manos encalladas y sangrentadas. Caen como fruta madura llevándose en su desesperación parte de los blasones que honran mis muros. Su estallido al estrellarse contra el suelo rocoso me estremece. Giro la mirada al interior por no verlo, lo que contemplo dentro, me aterra más: puertas, arcos, puentes, muros, suelos, pintadas… todo desidia, todo destrucción. El vandalismo es, desde hace años, su dueño más absoluto.

Mis muros, mis torres que en tiempos de la reconquista pertenecían a la corona de Castilla, pasaron a propiedad de un señor en 1430 por gracia del rey Juan II. Desde entonces, no saben como llamarme: unos me dicen Castillo de Mula, otros de los Fajardo, de los Vélez, menos mal que no conocieron a mis señores de Montalto, Villafranca, Sidonia, Pidal…

Los actuales dueños, ignoran los siglos de refugio y guardián que he dado a los muleños. Desconocen mi historia, mi grandiosidad. Ni tan siquiera han tocado, han palpado mis muros. No han paseado por mis salas, por mis torres. No han subido a lo más alto de las murallas para contemplar cuán grande es la obra de Luis Fajardo. No lo sienten como parte de su historia, de su vida. Por eso le pido al año 2015 que la familia Bertrán de Lis y Pidal, propietaria del Castillo de Mula, ceda todos sus derecho al Ayuntamiento para poner en valor uno de los castillos más importantes que conserva la Región de Murcia. Mula no tiene capacidad económica para comprarlo, ni tan siquiera tiene dinero para llevar a cabo las obras necesarias para su apertura a los ciudadanos. Tampoco pienso que sea rentable mantenerlo abierto al público. El castillo, como inversión económica no tiene valor, sentimental todo. Pero, conseguidos el objetivo de cesión por parte de los dueños y que las autoridades culturales me restauren y adecenten, merecerá la pena mantenerme abierto para que los visitantes de cualquier lugar, puedan contemplar cuan grandiosas eran las obras de nuestros antepasados. Convencido estoy que, los propietarios se sentirían orgullosos de su cesión y los muleños agradecidos de su generosidad, de otra forma, me veré condenado a la ruina.

Puerta del Albacara, Castillo de Mula

Puerta del Albacara, Castillo de Mula

Este año, a la puerta de mi Albacara han llegado noticias de prensa, las cuales decían que, dueños particulares cedían sus castillos a las autoridades de los pueblos en cuestión. Que envidia. Por eso, me adelanto a las uvas, para pedir a mis vecinos que esta noche, cuando se coman las uvas al amparo de la torre del reloj, me hagan un hueco en sus deseos y pidan que en el 2015 pueda leer la ansiada noticia “el Castillo de Mula pasa a propiedad del Ayuntamiento”. Muchos siglos en mis muros para creer en estas consejas, pero, por si acaso ¡Ah! No pasaros con la bebida, estaré vigilante desde la puerta del Albacar.

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