El nuevo trazado urbano de la Vía Verde (Mula)

    EL NUEVO TRAZADO URBANO DE LA VÍA VERDE

     Hay ocasiones en que la mente de uno no está capacitada para entender ciertas cosas. Eso es lo que me ocurre con el diseño “innovador” del nuevo trazado de la Vía Verde a su paso por Mula. Naturalmente, me he pateado este nuevo itinerario con la intención ver y comprender sus bondades y ventajas con respecto al trazado original.

RutaS Vía Verde

     Viniendo de La Sultana, antes de llegar al cruce de El Curtís, un nuevo indicador nos advierte de la peligrosidad de dicho cruce. Ya en él, otra señal avisa a los ciclistas para que lo crucen andando (creo que no lo hace ninguno). Ahora bien, una vez en el cruce, no hay ningún indicador que nos diga la dirección a seguir, si de frente o cruzar la calzada. Como yo sé por donde ando, cruzo la carretera a toda leche después de asegurarme de que no viene ningún vehículo. Debo advertir a los caminantes que este cruce es muy peligroso, no hay ninguna señal que advierta a los conductores que esa zona es travesía de peregrinos. Tampoco se ha reducido el límite de velocidad, ni se han puesto bandas sonoras en la calzada que avisen a los conductores de un cruce de peatones, básicamente porque no existe. Por tanto caminantes, ojo al parche antes de cruzar, gran parte de vehículos no respetan el máximo de Indicadores Vía Verdevelocidad que está en sesenta.

     Puesto a salvo, sigo por el estrecho camino del Curtís hasta su confrontación con la avenida de la Paz. Un indicador nos señala que sigamos por la izquierda avenida arriba dirección al Niño. Sin duda, un trazado de “lujo, tranquilo, silencioso y que nos introduce en la historia y monumentalidad de Mula”. Lo primero que nos encontramos unos cientos de metros avenida arriba es el monumento más antiguo del recorrido: la tapia del antiguo campo de fútbol construida a base de barro y piedra adornada en su remate con cristales incrustados para que se deje las entrañas el osado que intente saltar. Cruzamos la Gran Vía por la rotonda de la palmera, por suerte, a ésta no le ataca el “picudo rojo”, es de metal. Nada más cruzar, nos encontramos con el edificio de los nuevos Juzgados, una mole de hormigón y cristal. A continuación un supermercado que no viene mal para reponer el condumio del zurrón.

     Continuamos por este nuevo trazado siguiendo los indicadores y un kilómetro y medio después nos topamos con el edificio más emblemático de Mula: la COFRUSA (fábrica de conservas). Un lugar con miles de historias que harían llorar a más de uno (y otras cosas). A partir de aquí, el nuevo trazado sigue por la urbanización para salir al Camino Viejo de Pliego en busca del recorrido original de la Vía Verde del Río Mula.Indicador 2

     ¿Y ahora qué?, me pregunto sentado en una piedra del camino. Me he jugado la piel cruzando la carretera en el Curtís ¡para esto! Para este viaje no hacían falta alforjas. Ignorante de mí, prefiero el trazado primitivo, es más entretenido, solitario, natural y hasta sentimental. Pasamos por la rotonda del tren que evoca viejos recuerdos. Más adelante un corral con muchas vacas que despide un aroma entre mezclada con el azahar de los limoneros. Incluso tenemos un momento de espiritualidad pasando junto al cementerio, lugar tranquilo donde los haya.

     Mención aparte merece el otro tramo del nuevo trazado abierto a la Vía Verde: el Zurbano y Ribera de los Molinos. Pese a que este ramal es un km más largo y hay que cruzar de nuevo la carretera en las mismas condiciones que en el Curtís, merece la pena cogerlo. El recorrido forma parte del antiguo ferrocarril y ofrece unas vistas espectaculares. Además, unos metros antes se desvía para pasar por el caserío del Niño de Mula y su ermita, cosa que se agradece.

     Volviendo a lo que nos trae aquí, aunque no sea muy “espabilao” por mi parte, aconsejo a los peregrinos un recorrido alternativo, mucho más enriquecedor y además más corto. Una vez cruzada la peligrosa carretera, olvidaros de los indicadores y en vez seguir a la izquierda, cruzar la avenida y continuar de frente por el camino del Curtís para salir a la iglesia de la Purísima (s. XVI) y Convento de San Francisco (s. XVI-XVIII), allí podréis empaparos un ratillo de la cultura muleña en su museo. Continuamos por las calles barrocas de San Francisco y del Caño hasta la Plaza del Ayuntamiento. Merece la pena subir la empinada calle para contemplar su plaza abierta al público en el s. XVI con la Iglesia de San Miguel (s. XVI-XVIII); Casa Consistorial (s. XVII); Casino (s. XIX); Torre del Reloj (1806); monumento al Tamborista…

     Callejuelas arriba, seguimos hasta las Gradas del Carmen que nos introducen en el trazado urbano de la Mula Medieval. Aquí nos encontramos con la ermita del Carmen (s. XVII), primitiva iglesia de San Miguel y que según las crónicas ocupa el solar de una de las mezquitas desaparecidas tras la reconquista cristiana de 1244. A continuación, retrocedemos unos metros para seguir la ruta y tomamos la calle Santo Domingo que nos lleva a la placeta e iglesia del mismo nombre. Este es el edificio religioso más antiguo del pueblo, solar de la otra mezquita desaparecida. Su portada de mármol rojo es del año 1550 y al pie de la iglesia se encuentra la gran capilla del Rosario construida en la primera mitad del s. XVIII. Para los peregrinos católicos, debe ser frustrante pasar por cuatro templos religiosos y no haber podido echar un rezo, claro que, depende de la hora.

     Torno conventoPor suerte para el viajero espiritual, aún le queda en su camino el Real Monasterio de la Encarnación de Monjas Clarisas fundado 1676. Sin duda, un lugar entrañable,  acogedor donde uno puede respirar paz y sosiego. En esta santa casa, puedes encontrar la fuerza interior para seguir tu sendero. Sólo tienes que tocar el timbre del zaguán para que una voz apacible te ofrezca la bienvenida y abra la puerta del convento. En esta antesala a la clausura se encuentra el torno por el cual las monjas se comunican con la gente. Por la torre campanario del s. XIV y reformada a mediados del XVI, se accede a la amplia y hermosa iglesia construida en 1727 tras ser declarada falsa la anterior.

     Después de unos minutos de descanso en el templo de las monjas, reanudamos el viaje por la calle de los Arcos, Molino Primero y Molino CaminataPintado. En esta última, se encuentra el molino que da nombre a la calle, si está el dueño podemos echar un vistazo al molino, conserva todos sus elementos. A partir de aquí, abandonamos el casco urbano y nos adentramos otra vez en la huerta para enlazar de nuevo con la Vía Verde a la altura de la Ribera de los Molinos. Este atractivo tramo de poco más de tres km del antiguo ferrocarril (Ribera de los Molinos) ha sido recientemente incorporado al recorrido y desemboca en la ermita del Niño. Buen camino, peregrino.

     Nota: Resaltar las ventajas de tomar el recorrido monumental por el pueblo (5.6 km) al original (7.8 km). En primer lugar, cruzas por un casco urbano cargado de monumentos y segundo, te ahorras más de dos de km. El nuevo recorrido narrado al principio de este escrito, 7.7 km.

     PeregrinosSugerencia: Aprovechando que la carretera RM-516 va a ser acondicionada, no vendría mal hacer un paso subterráneo para que peregrinos y viandantes puedan atravesar el peligroso cruce del Curtís. También sería el momento ideal de hacer un carril peatonal de Mula al Niño, dado la afluencia de muleños que visitan la ermita durante todo el año.

Mula, 8 de mayo de 2016

Juan Gutiérrez García

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