Un muleño fusilado por cabecilla de sedición al querer proclamar la II República Española en 1911

Rebelión a bordo del Numancia

El muleño Antonio Sánchez Moya fusilado

          Los titulares parecen extraídos de una película de Hollywood, nada más lejos de la realidad. La rebelión a bordo de la fragata Numancia de la Armada Española fue un hecho gravísimo que tuvo lugar el verano de 1911 cuando se encontraba tranquilamente fondeada frente a las costas de Tánger en labores de vigilancia. Un muleño cabecilla de la sedición.

Antonio Sánchez Moya, hijo de José e Isabel, naturales de Mula, había nacido el 15 de diciembre de 1880 en la calle del Santo n. 16 de Mula. Aunque no tenemos los datos, parece ser que Antonio se alistó en la marina de Cartagena para ganar unos duros, lo que no sabemos es si ya tenía la idea preconcebida de preparar una rebelión a bordo.

Insubordinación en el Numancia     Como decíamos, el motín a bordo de la Numancia fue un incidente muy importante y sin precedentes inmediatos en el ejército español. Aún resonaban los ecos de la gesta de los Últimos de Filipinas. De hecho, el presidente ordenó el regreso a puerto de la Numancia tras ser informado por radiograma y el ministro de Marina partía urgentemente a San Fernando, Cádiz.[1] Sin embargo, tanto el ministro de marina Pidal, como el presidente del consejo Canalejas, se esforzaban en transmitir a la opinión pública que lo ocurrido fue un hecho aislado protagonizado por “tres o cuatro desgraciados”.[2] Por su parte, el presidente en sus declaraciones tenía especial interés en trasladar a la prensa que la “insubordinación no tuvo carácter político”,[3] incluso se dio a entender que fue por el rancho.[4]

         Estas declaraciones de las autoridades políticas no convencían a la prensa. Pese a que el gobierno de Canalejas intentó silenciar los graves acontecimientos ocurridos a bordo de la Numancia, el atraque de la fragata en el arsenal de San Fernando y el urgente desplazamiento del ministro a Cádiz, puso en guardia a la prensa. El seis de agosto, la noticia corría como la pólvora en las redacciones de los periódicos. Numerosos medios de comunicación se hacían eco de la noticia: LA INFORMACIÓN de Cádiz; LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA de Madrid; EL PUEBLO de Valencia; EL LIBERAL de Murcia; DIARIO POLÍTICO, La Rioja. La sublevación en la Numancia era un clamor por toda España.

         Al día siguiente, el General Pidal, ministro de Marina, enviaba un telegrama alFragata Numancia Presidente del Gobierno en estos términos: “Según comuniqué a V. E., suceso Numancia carece en absoluto de toda importancia que no sea la de un delito militar de disciplina interior del buque que será castigado con arreglo a las leyes. (…) Un fogonero, un artillero y doce preferentes son únicamente los que delinquieron”.[5] Como vemos, cinco días después de los hechos, aún seguía el ministro quitando hierro al asunto, aunque aumenta el número de sublevados.

         A medida que avanzaban las horas y los días, la presión de la prensa y declaraciones de oficiales y tropa que arribaban a tierra, iban acorralando la versión oficial. Ante esta disyuntiva, el presidente Canalejas pide al ministro de Marina un informe detallado de lo sucedido en la fragata. El día 8 comunica a la prensa el informe que le ha pasado el ministro: “La sublevación reviste más importancia de la que en un principio se creyó (…) La conspiración tenía extensas ramificaciones, hallándose comprometidos más de cien marines (…) El movimiento tenía carácter republicano.”[6] En definitiva, lo ocurrido sobre la rebelión a bordo de la Numancia iba saliendo a la luz.

         A tenor de la información oficial y de las investigaciones de la prensa, voy hacer un relato cronológico de los hechos conocidos a modo de ordenar la ingente información publicada y de paso, añadir lo que supuestamente debió ocurrir desde el 2 de agosto hasta bastantes días después.

         19110810. Titular, Antonio sanchez fusilado a aA primeros de julio de 1911, la fragata Numancia parte con 350 hombres[7] a bordo hacia las costas de Tánger en labores de vigilancia. Entre ellos, viaja un grupo de anarquistas con ideas republicanas avanzadas. El cabecilla de este grupo es un veterano fogonero, Antonio Sánchez Moya de 36 años y natural de Mula, casado con Antonia Rubio residente en Cartagena por aquella época, no tenían hijos. Su situación de pobre y en paro le lleva a alistarse[8] como fogonero en la marina ingresando en el apostadero de Cartagena el 31 de enero de 1910.[9] Terminaba el servicio a finales de 1911. El muleño se inspiraba en el revolucionario portugués Antonio Machado do Santos,[10] uno de los artífices de la reciente República Portuguesa. Durante el tiempo que estuvo la fragata fondeada, hasta el día señalado, el grupo de anarquistas iban tanteando al resto de la dotación con el fin de ir anexionando partidarios a su causa. Mientras tanto, diseñaban como sería el amotinamiento.

         Sobre las tres de la madrugada del 2 de agosto de 1911, mientras la fragata dormía, el fogonero y sus compañeros anarquistas despiertan a los marines comprometidos con su causa y les dan cartuchos[11] para las armas. Fusiles en mano, cuarenta de los amotinados[12] acceden a cubierta y sala de mandos para hacerse con el control del barco al grito de ¡¡¡viva la república!!![13] Pero oficiales y tropa de guardia les hacen frente en cubierta y llaman a la cordura a los sediciosos,[14] mientras tanto van acudiendo más oficiales y tripulación. El asunto se pone tenso, la mayoría de los jóvenes marineros asustados de su locura ceden en su actitud y dejan las armas aludiendo que las habían cogido porque alguien gritó ¡que vienen los moros![15] El fogonero y sus compañeros se resisten hasta que finalmente son desarmados. Según fuentes oficiosas el motín apenas si duró siete u ocho minutos.[16] Sin embargo, por el número de implicados, unos 100 de los 350 de la dotación, la rebelión debió durar más tiempo. Incluso algunos medios hablan de la desaparición de seis u ocho[17] amotinados, pero no aclaran nada. No se sabe si los desaparecidos huyeron a nado hasta la costa de Tánger o fueron muertos durante la sedición. Incluso un corresponsal extranjero telegrafia que habían sido arrojados al mar diez hombres.[18]

         Abortada la sublevación, los máximos responsables fueron amarrados a la barra de la19120104. Viuda fogonero vive en Mula fonda San Mateo fragata. Aquí terminó el sueño republicano de Antonio Sánchez Moya. El comandante de la Numancia envía un radiograma de lo sucedido a las autoridades políticas. Enterado el presidente, da orden inmediata de regreso del guardacostas a la Carraca de San Fernando, a su vez, el ministro de marina se desplaza a Cádiz con urgencia. Durante la travesía de regreso al arsenal, el muleño, consciente de lo que se le venía encima, decía a sus compañeros y marineros de vigilancia: ¡Qué lástima! ¡Yo hubiera sido el Machado do Santos de España![19]

         De regreso a la península, el muleño escribe el día tres una carta a su esposa depositada en San Fernando cuatro días después. Dice así: «Querida esposa: me alegrará que al recibo de estas cortas letras, te halles buena; yo me encuentro bien á Dios gracias. Antonia, esta es para decirte lo siguiente: Sabrás que nuestra situación no es muy buena. Me encuentro cautivo por acuerdo entre varios compañeros, y han conspirado mal y en contra mía y no sabemos esto hasta dónde podrá llegar. Te digo que te rayas al pueblo con tu familia y después te diré la definitiva de lo que sea. Ánimos y fuerzas, y muchas esperanzas para poder resistir los contratiempos que vengan sobre nosotros. Sin más que decirte recibe tiernas caricias de tu esposo que te quiere y no te olvida.—Antonio.»[20]

         En la noche del 5 de agosto el guardacostas atracaba en el arsenal subiendo el ministro abordo con una compañía de infantería de marina. Todos los implicados fueron desembarcados y encerrados en el penal de las Cuatro Torres[21] a la espera del juicio sumarísimo. Durante los días previos, la especulación de la prensa sobre lo ocurrido en la Numancia recorría todos los rincones de España: sobre el número de implicados, los cabecillas de los sublevados, los motivos de la rebelión, las pretensiones de los amotinados, que si habían sido fusilados… Como ya hemos apuntado anteriormente, el presidente del consejo y ministro de marina se esforzaban por quitar importancia al motín, aludiendo que era un incidente interno. El día 8 el presidente tuvo que reconocer a la prensa que incidente tenía más importancia de lo esperado. Canalejas habla de una conspiración republicana con más de cien hombres implicados y armas en mano.[22]

       Carta del concejo de Mula por Numancia El Heraldo de Madrid. 28-2-1912 aEn la mañana del 8 de agosto comenzaba la sumarísima contra los marineros implicados en la sublevación. Juicio que se prolongó hasta la noche. Por el juicio sabemos que Antonio Sánchez y sus compañeros eran militantes republicanos. Cuando hacían puerto en algunas ciudades visitaban los locales republicanos vestidos de paisano. Entre sus pertenencias se encontraron libros y panfletos republicanos, además de cartas conspiratorias de otros marinos. El plan de los sublevados era apoderarse de la fragata y dirigirse a Málaga, una vez allí, amenazar con bombardearla si no la entregaban a los políticos implicados.[23] Después se dirigirían a Valencia o Barcelona para declarar la segunda República Española.

         El veredicto deja a las claras que no fue un incidente “interno”. El fogonero Antonio Sánchez Moya fue condenado a muerte y sus seis compañeros republicanos a cadena perpetua, el fiscal pedía pena de muerte para todos los mandamases revolucionarios. El resto de implicados a penas menores.[24] No se vino abajo el fogonero por el fallo, incluso rechazó con entereza cualquier atenuante, cargando con toda la responsabilidad. Firmó con mano firme su propia sentencia añadiendo «Nada tengo que reclamar. Sentiría morir si tuviera hijos; pero, afortunadamente no los tengo. Me alegro que se salven mis compañeros».[25] Durmió unas horas esa noche.

         Sobre las dos de la madrugada pasó a la capilla. Algún medio parecía interesado en hacer saber que el reo escuchó misa de rodillas y tomó los santos sacramentos. Él mismo se puso el escapulario de la Virgen del Carmen sobre los hombros y besaba un crucifijo con frecuencia, pidiendo ser enterrado en un cementerio católico.[26] Demasiada fe cristiana para un republicano. Por la mañana, solicitó hablar con el comandante al cual pidió perdón por los malos ratos que le hizo pasar, el comandante emocionado le contestó “que Dios te perdone como yo te he perdonado”.[27]

         Antes de partir el barco, Antonio escribía una carta testamentaria a su esposa Antonia Rubio, ésta residía en Cartagena. Dice así: «Querida esposa: he recibido la tuya por la que veo estás buena (yo quedo) de lo que me alegro infinito. Antonia, te sorprenderás de mis palabras pero he de decirte que por una mala tentación, por un pequeño movimiento de rebelión el día 2 del corriente, me sentencian a muerte. Yo la espero tranquilo porque mi conciencia está limpia. Deseo lo hagas saber a mis hermanos y les des un fuerte abrazo por mi y tu recibe el último adiós de este tu esposo que te quiere y no lo volverás más a ver porque la justicia nos separa. ¡Adiós para siempre, adiós hermanos míos, salud para rogar por mi! (Hace a continuación testamento legando a sus hermanos unos terrenos que posee en Mula y a su esposa algunos ahorros que depositó en el barco) Y termina la carta con estas frases: consérvate buena y adiós para siempre. Tu esposo, tu esposo, Antonio Sánchez Moya. P.D. Luego te remitirán 140 pesetas. Antonia vive con tus padres, como siempre, honrada, sin que nadie tenga que tacharte de nada. Mi muerte no te deshonra porque no es por robo ni asesinato. Adiós esposa querida, adiós para siempre.»[28] Como vemos, el fogonero no se lamenta de su suerte y sigue fiel a sus ideales, por lo que dice a su esposa que vaya con la cabeza alta.

         A las once de la mañana del 9 de agosto, la fragata Numancia acompañada de una flotilla, pone rumbo al Placer de Rota para cumplir la sentencia sobre el fogonero. La gente de la bahía de Cádiz se agolpaba en las terrazas de los edificios altos para visualizar el acto. Alejada lo suficiente de la prensa y curiosos, la comitiva fondea a unas millas de la costa. Sobre las doce treinta de la mañana el reo es trasladado a cubierta frente al pelotón de la muerte. El ministro presencia el acontecimiento desde otra fragata. Llegado el momento, el muleño pide que no le venden los ojos, pero es convencido para que así sea. De rodillas y ojos vendados escucha las palabras de rigor: ¡preparados! ¡apunten! ¡fuego! Tres tiros en la cabeza y uno en el cuello[29] acaban con la vida de Antonio Sánchez Moya, fiel a su ideal republicano.

         Cronica de Mula aa

      Nada vieron los curiosos, pero si escucharon la descarga de la muerte. Una ola de protesta obrera por la pena de muerte corrió la bahía extendiéndose por varias ciudades españolas. El cadáver del muleño permaneció todo el día en cubierta hasta que fue desembarcado por la noche y enterrado en el cementerio del arsenal como era su “deseo”.[30]

         En días sucesivos hubo más manifestaciones y varios periódicos abrieron subscripción en ayuda de la viuda del fogonero, a la cual le compraron ropa de luto sus vecinos de Cartagena. En noviembre recibía la viuda del fogonero un donativo de 240´90 pesetas del periódico “Tierra Gallega”. Antonia Rubio ya residía en Mula con sus padres.[31

      La prensa española seguía haciéndose eco del suceso del Numancia. Nuevas informaciones de cartas interceptadas entre el muleño y algún político republicano ponía el acento en una revolución política. La estancia del Numancia en la costa portuguesa durante la revolución republicana del país vecino, comenzaba a revelar sucesos que habían pasado de largo, pese a que desde el gobierno se hacían esfuerzos en presentar al fogonero como un desgraciado que se le habían cruzado los cables. De ello se encargaba la prensa adicta al Gobierno como el diario La Época que quería presentarnos al fogonero como un cristiano arrepentido de sus pecados para los cuales pedía la comulgación con el escapulario de la Virgen del Carmen al cuello y besando el crucifijo (20-8-1911).

        Está claro que, Antonio Sánchez Moya era algo más que un visionario solitario con aires de héroe del pueblo. Iluso, tal vez, por pensar que su acción sería seguida por aquellos poderosos que le habían inducido a la sedición. Mediatizado por la propaganda republicana. De lo que no cabe duda es que el muleño fue un mártir de sus ideas.

          No quedó aquí zanjado el asunto del Numancia. Una carta fechada en Mula el 21 de febrero de 1912 presentada por un grupo de vecinos al concejo muleño y dirigida al presidente del Consejo de Ministro nos pone en sobre aviso. Como consecuencia de las cartas y papeles requisados al fogonero Antonio Sánchez, es detenido y llevado a San Fernando, donde permanece más de un mes encarcelado, Fulgencio Meseguer Borrajo al recibir una carta, al parecer comprometida, del cabecilla del Motín. En esta misiva, el concejo destaca la honradez y honorabilidad del vecino Borrajo, a la vez que denigra al fogonero fusilado tratándolo de extravagante y perturbado. Según esta carta, Antonio trabajó como jornalero agrícola al servicio del señor Borrajo hacía algunos años. Entre los firmantes de esta carta se encuentra lo más “granado” de la sociedad muleña: marqués de Mena, registrador, notario, abogados, procuradores, médicos, farmacéuticos, banqueros… [32]

         De nuevo, la oligarquía muleña saca lo más ruin de sí. No duda en despreciar la actuación del pueblo llano para exaltar a uno de sus “ilustres”. Sin embargo, la conducta de Antonio Sánchez Moya es reconocida y respetada por muchos medios de comunicación de España por la nobleza y fines de su acción y entereza ante la condena y pelotón de fusilamiento. Durante largos meses, años, el fogonero fue una referencia republicana.[33] Hubo que esperar a la II república para que Sánchez Moya fuese reconocido en su pueblo. En una emotiva y extensa crónica de Antonio Rojo del Toro titulada “Sánchez Moya, paisano nuestro” decía: «hubo de fracasar y ser fusilado para pasar a ser mártir y héroe de la Libertad.»[34] Bellas palabras.

     Qué duda cabe, que este importante episodio protagonizado por el muleño Antonio Sánchez Moya, como cabecilla de la fallida rebelión a bordo del guardacostas Numancia sucedida el 2 de agosto de 1911, forma parte de la historia negra de Mula, historia al fin y al cabo.

Foto 1. Nuevo Mundo, 10-08-1911

Foto 2. ¡Adelante!, 15-08-1911

Foto 3.

Foto 4. El Liberal de Murcia, 04-01-1912

Foto 5.

Foto 6.

[1] HERALDO DE MADRID, Madrid 5 de agosto de 1911, p.2.

[2] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 6 de agosto de 1911, p.1.

[3] EL PUEBLO, Valencia 6 de agosto de 1911, p.3.

[4] LA INFORMACIÓN, Cádiz 5 de agosto de 1911, p.2.

[5] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 7 de agosto de 1911, p.1.

[6] DIARIO DE AVISOS, Segovia 8 de agosto de 1911, p.2

[7] EL RADICAL, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 3.

[8] EL PAÍS, Madrid 17 de agosto de 1911. Página 1.

[9] LA CORRESPONDENCIA MILITAR, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[10] EL TIEMPO, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 2.

[11] EL GLOBO, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[12] LA ÉPOCA, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[13] HERALDO DE ALCOY, Alcoy 8 de agosto de 1911. Página 2.

[14] EL AÑO POLÍTICO. Fernando Soldevilla, Madrid 1912. Página 313.

[15] LA INFORMACIÓN, Cádiz 5 de agosto de 1911. Página 1.

[16] DIARIO DE AVISOS, Segovia 8 de agosto de 1911. Página 3.

[17] EL DEFENSOR DE CÓRDOBA, Córdoba, 8 de agosto de 1911. Página 2 / HERALDO DE ALCOY, Alcoy 8 de agosto de 1911. Página 2.

[18] LA ÉPOCA, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[19] EL NOTICIERO, Cáceres 12 de agosto de 1911. Página 1.

[20] EL LIBERAL, Murcia 15 de agosto de 1911. Página 2.

[21] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 6 de agosto de 1911. Página 1.

[22] HERALDO DE ALCOY, Alcoy 8 de agosto de 1911. Página 2. Edición Noche.

[23] EL GLOBO, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[24] EL GLOBO, Madrid 10 de agosto de 1911. Página 1.

[25] EL DÍA, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[26] ABC, Madrid 20 de agosto de 1911. Página 7.

[27] LA CORRESPONDENCIA MILITAR, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[28] EL LIBERAL, Murcia 17 de agosto de 1911. Página 1. / EL PAÍS, Madrid 17 de agosto de 1911. Página 1.

[29] LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[30] LA CORRESPONDENCIA MILITAR, Madrid 11 de agosto de 1911. Página 1.

[31] EL LIBERAL, Murcia 30 de noviembre de 1911. Página 1.

[32] HERALDO DE MADRID, Madrid 28 de febrero de 1912. Página 4.

[33] LA LUZ, Madrid 25 de agosto de 1932. Página 14.

[34] LA REGIÓN, Murcia 6 de septiembre de 1932. Página 8.

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2 respuestas a Un muleño fusilado por cabecilla de sedición al querer proclamar la II República Española en 1911

  1. remedan10 dijo:

    Me gustaría saber si hay posibilidad de conocer nombres y apellidos de los marineros implicados, que fueron condenados a penas de reclusión, algunos de los cuales, cumplieron en el penal de Ceuta. Creo que un antepasado mío formaba parte de dicha tripulación. Gracias.

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