La puerta del Albacara

LA PUERTA DEL ALBACARA

Desde mi privilegiada pero, humilde posición, quiero compartir con los muleños los desalientos y, a veces, duros golpes inesperados que nos reserva el día a día. En estas fechas de despedida del año, yo también quiero pedir un deseo al nuevo año. Un anhelo tan grande como la puerta de mi Albacara. Mi deseo para el año 2015, es leer en la prensa esta noticia: “La totalidad de propietarios del Castillo de Mula, ceden gratuitamente sus derechos al Ayuntamiento de Mula”. El alcalde ha declarado que: “es una gran noticia para la Villa de Mula y que inmediatamente se pondrán a trabajar para pedir al Gobierno el 1% cultural para restaurar el castillo y abrirlo al público” El Castillo de Mula… ¡propiedad pública! La verdad es que siento el cariño y aprecio de mis vecinos, pero no es suficiente.

Castillo de Mula, vista norte

Castillo de Mula, vista norte

Qué gran noticia, tantos años, tantos siglos. Desde mi puerta del Albacara veo todos los días la lápida que puso mi creador en la torre saliente de la plaza de armas: LUDIVICUS FAJARDO ME FE CIT 1524. Probablemente, este maestro de obras pensaba que su magna obra estaría en pie por los tiempos de los tiempos. Por eso, construyó mis muros muy recios, sillería bien labrada por ambas caras y rellenos de cal y canto. Nunca imaginaría Luis Fajardo que 490 años después, su obra, su creación monumental se encontraría abandonada y desahuciada por sus dueños.

LápidaEl alma se me retuerce cuando veo desde mi puerta del Albacara como son abatidos por el paso del tiempo y abandono, los matacanes que coronan mis muros y que con tanto esmero labraron aquellos canteros de manos encalladas y sangrentadas. Caen como fruta madura llevándose en su desesperación parte de los blasones que honran mis muros. Su estallido al estrellarse contra el suelo rocoso me estremece. Giro la mirada al interior por no verlo, lo que contemplo dentro, me aterra más: puertas, arcos, puentes, muros, suelos, pintadas… todo desidia, todo destrucción. El vandalismo es, desde hace años, su dueño más absoluto.

Mis muros, mis torres que en tiempos de la reconquista pertenecían a la corona de Castilla, pasaron a propiedad de un señor en 1430 por gracia del rey Juan II. Desde entonces, no saben como llamarme: unos me dicen Castillo de Mula, otros de los Fajardo, de los Vélez, menos mal que no conocieron a mis señores de Montalto, Villafranca, Sidonia, Pidal…

Los actuales dueños, ignoran los siglos de refugio y guardián que he dado a los muleños. Desconocen mi historia, mi grandiosidad. Ni tan siquiera han tocado, han palpado mis muros. No han paseado por mis salas, por mis torres. No han subido a lo más alto de las murallas para contemplar cuán grande es la obra de Luis Fajardo. No lo sienten como parte de su historia, de su vida. Por eso le pido al año 2015 que la familia Bertrán de Lis y Pidal, propietaria del Castillo de Mula, ceda todos sus derecho al Ayuntamiento para poner en valor uno de los castillos más importantes que conserva la Región de Murcia. Mula no tiene capacidad económica para comprarlo, ni tan siquiera tiene dinero para llevar a cabo las obras necesarias para su apertura a los ciudadanos. Tampoco pienso que sea rentable mantenerlo abierto al público. El castillo, como inversión económica no tiene valor, sentimental todo. Pero, conseguidos el objetivo de cesión por parte de los dueños y que las autoridades culturales me restauren y adecenten, merecerá la pena mantenerme abierto para que los visitantes de cualquier lugar, puedan contemplar cuan grandiosas eran las obras de nuestros antepasados. Convencido estoy que, los propietarios se sentirían orgullosos de su cesión y los muleños agradecidos de su generosidad, de otra forma, me veré condenado a la ruina.

Puerta del Albacara, Castillo de Mula

Puerta del Albacara, Castillo de Mula

Este año, a la puerta de mi Albacara han llegado noticias de prensa, las cuales decían que, dueños particulares cedían sus castillos a las autoridades de los pueblos en cuestión. Que envidia. Por eso, me adelanto a las uvas, para pedir a mis vecinos que esta noche, cuando se coman las uvas al amparo de la torre del reloj, me hagan un hueco en sus deseos y pidan que en el 2015 pueda leer la ansiada noticia “el Castillo de Mula pasa a propiedad del Ayuntamiento”. Muchos siglos en mis muros para creer en estas consejas, pero, por si acaso ¡Ah! No pasaros con la bebida, estaré vigilante desde la puerta del Albacar.

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