Mula 1814, homenaje a Fernando VII

SUCEDIÓ EN MULA

          Hace 200 años, el 30 de mayo de 1814, tenía lugar la procesión más excéntrica jamás celebrada en Mula.

          DSC01557 aCon motivo de la restitución al trono de Fernando VII (reconocido por la historia como el Deseado), la noche del 29 de mayo era recibido en la Sala Capitular del Ayuntamiento, previamente engalanada de colgaduras, flores, cera, tapices y otras bisuterías, el retrato del monarca entre vivas y aplausos de los concurrentes como si del mismísimo rey en persona se tratara. Durante toda la noche y mañana siguiente, no cesaron los homenajes.

          A las cuatro de la tarde del 30 de mayo, daba comienzo el festejo principal. Desde el Ayuntamiento con destino a la parroquia de San Miguel, salía el retrato del monarca en andas y bajo palio portado por destacadas personalidades del pueblo. El cortejo lo abría un grupo de señoras de la más rancia burguesía muleña, tirando de un carro triunfal por medio de unas cintas sedosas. El carro portaba una pirámide con corona real. Asidos a él, dos niños con el cetro, espada, palma y proclamas al rey. A continuación, diez cofradías con veinte y tres imágenes generosamente adornadas, daban un toque de solemnidad religiosa al desfile. Seguidamente, autoridades y personalidades. Finalmente, en andas y bajo palio, desfilaba el mencionado retrato de Fernando VII custodiado por guardias que formaron caballeros maestrantes y oficiales retirados. Cerraba el desfile una partida de paisanos uniformados a caballo con clarín y otra de infantería haciendo descargas en honor del soberano.

          La plaza bellamente engalanada para la ocasión con sus balcones vestidos de fiesta, se hallaba repleta de personas que no cesaban de dar vítores al rey. El día terminó con una comida para los pobres.

     “Este pueblo, señalado en otro tiempo por su adhesión a las nuevas instituciones, nunca llegó á penetrar las ideas siniestras de los llamados reformadores; jamás fue su ánimo ver ultrajados los derechos de su Soberano, y despreciados los ministros del altar; sus sentimientos han sido en todo tiempo católicos y su amor á la real Persona de Fernando VII no ha llegado á entibiarse, en toda la carrera de nuestra lucha. El sistema, que desde el principio se propuso este gobierno fue solo el de obedecer en todo tiempo a las autoridades, y separarse de la división de partidos, que solo puede traer á un Pueblo la discordia, el desorden y sus lamentables efectos; pero Fernando VII ha ocupado sus corazones, siempre ha sido reconocido por el único, y legítimo Soberano de la heroica nación Española.”

     “Su feliz restitución al trono de los Recaredos, y Fernandos inundó á este Pueblo en la mayor alegría, y todos sus habitantes se unieron para dar gracias al Rey de los Reyes, y desahogar sus amantes corazones con la demostración de cariño, que les fuera posible hacia la real persona de su monarca y señor. El día 30 de mayo, fue destinado con general aprobación, y en él llenaron sus deseos estos verdaderos vasallos. El 29 al anochecer fue colocado el retrato de nuestro soberano en la casa Capitular, recibido con una famosa orquesta, y aplausos de las gentes: esta sala estaba adornada de colgaduras de colores, arañas de cristal, diferentes juegos de espejos, mucha cera, y su pavimento cubierto de tapices: principiaron desde entonces personas de la mayor distinción hacer la guardia de S. M. que continuaron hasta la conclusión. A las nueve de la noche un repique general de campanas anunció la hora de iluminar el Pueblo, y función nunca vista del día siguiente. La casa Capitular sobresalía a todas por su iluminación de colores tan bien dispuesta, y la música rompió en aquella misma hora, permaneciendo la mayor parte de la noche, cuyos ecos armoniosos con la presencia del Real Retrato sacaba las lágrimas de estos habitantes, que no cesaban de llorar en medio de las aclamaciones y vivas.”

     “El día 30 las parroquias y comunidades formadas con la música condujeron el retrato de nuestro Soberano desde la casa Capitular hasta la Iglesia parroquial del Arcángel S. Miguel, en cuya inmediación fue recibido por la parroquia con Cruz, palio, y capa, principiando al entrar a tocar el órgano, y colocado el retrato á el lado del Evangelio.”

“Se cantó un solemne Te-Deum, y una magnífica Misa, en la que predicó el Sr. Vicario, y Cura propio D. José Ximénez, y concluida esta solemnidad fue restituido el retrato á la casa Capitular con repique de campanas, música, y varias descargas, que hicieron los vecinos, y aclamaciones.”

     “A las cuatro de la tarde fue concluido nuevamente á la iglesia baxo la misma disposición, y se formó y se formó en ella la procesión más general y solemne, que jamás ha sido vista en este pueblo. Algunos de los inmediatos concurrieron á ella con sus patronos, y cofradías para hacer más suntuosa la función, y manifestar el amor acia nuestro Soberano trascendental á toda la Nacion. Diez cofradías y veinte y tres imágenes, preciosamente adornadas, formaban aquella procesión aumentada notablemente por un inmenso pueblo con luces en sus manos. En ella iba un carro triunfal tirando de él las señoras principales por medio de unas cintas, y llevaban en sus manos vanderillas de vivas y aclamaciones a nuestro Rey y Señor: en el carro iba un pirámide con la corona, y asidos á él dos niños con el cetro, espada, y palma, y varios geroglíficos alusivos á S. M., y fidelidad de este pueblo. Despues de las cofradías, comunidades y parroquias seguia el ayuntamiento, y cerraba la procesión el retrato de nuestro Monarca conducido en andas baxo de palio por los individuos del mismo ayuntamiento, acompañado de guardias, que formaron los caballeros maestrantes, y oficiales retirados. En las andas se había formado un magnífico solio, y colocado y colocado en él el retrato, en las que iban dos angelitos sosteniendo la corona y llevando uno el cetro, y el otro la espada. Una niña de quince años llevaba un azafate de plata, y en él varios tarjetones de vivas, que tiraba indistintamente á el pueblo; y se concluía esta procesión con una partida de paysanos uniformados á caballo, con su clarín en forma de tropa, á la que precedía otra de infantería, que hizo varias descargas en la carrera.”

     “Se hallaba esta preciosamente adornada, colgados los balcones, colocados en ellos varios retratos de nuestro Soberano, y hermoscadas las calles con varios arcas de arrayán, ciprés y damasco; sobresaliendo el adorno de la plaza, cuyos arcos sembrados de flores contrahechas, vanderas y geroglíficos llamaban toda la atencion de los espectadores. Las señoras dieron aquel dia á los pobres una completa comida, que fue servida por las manos bienechoras con general edificación. Gracias al Todo Poderoso, que nos ha proporcionado un dia de tanta gloria; amor y fedilidad a nuestro Soberano, que colmará de felicidades á sus leales y heroicos vasallos.”

Mula, 12 de junio de 1814.

          Fernando VII rey de España, El Escorial 1784- Madrid 1833. Tuvo un efímero reinado en 1808 tras la invasión francesa, en la conocida como Guerra de la Independencia, en la que Napoleón Bonaparte le obligó a abdicar junto a su padre Carlos IV. El emperador nombraría rey de España a su hermano José Bonaparte. El mismo Napoleón le devolvería el trono en diciembre de 1813, tras perder la guerra. Reinó hasta su muerte en 1833.

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