Ruta Mula-Pliego

 Ruta Mula-Pliego, ida por el camino de Manzanete, vuelta por el de la Colonia.

Distancia 15.5 km aproximadamente. Desnivel 160 m. Tiempo 3.5 h. Esfuerzo medio. Dificultad baja.ruta 1

FASCINANTE PLIEGO.

     Comienzo la caminata a las 9.15 h partiendo del Parque de la Feria por la ruta previamente seleccionada. Tomo el camino de San Sebastián y cruzo el río Pliego por la Hoya, para coger el camino asfaltado de Manzanete que me lleva a Pliego. Ésta es una zona muy árida. El poco cultivo que hay apenas sobrevive pese a tener riego localizado. Al rebasar un altonazo del camino, un enjambre deDSC08866 chalet inunda este paraje de la huerta de pleguera lindando con Mula. Algunos de buena factura. Andados uno seis kilómetros y pico, tras un recodo del camino se divisa la villa santiaguista.
La primera imagen que ofrece Pliego al caminante que viene por Manzanete, es una panorámica cargada de historia. Lienzos de la antigua muralla del castillo de las Paleras y las torres de la iglesia, salen al encuentro del sufrido senderista para darle la bienvenida. Esta imagen no es aislada, nada más pisar las calles del pueblo, uno se da cuenta del buen hacer de los plegueros en esa impresionante rambla, convertida en un paseo por la historia medieval aderezada de naranjos, los cuales, se les atribuye a los musulmanes suDSC08877 a introducción en España.
Dejo la rambla y por un empinado sendero flanqueado por centenarias oliveras, me incorporo a un camino de tierra faroleado para iluminar las aventuras nocturnas de las parejas. El camino me lleva a la ermita de la Virgen de los Remedios, ecuador de la etapa y techo de mi andadura (k. 7.7). La campana de la torre del reloj parece anunciar mi llegada, eran las once en punto. Sentado en las escaleras de la placeta de la ermita, tomo un refrigeriúm mientras descanso la mente respirando la tranquilidad y sosiego que da este vetusto rincón de Pliego. Recargado el espíritu por este generoso ambiente, continuo callejuelas abajo. Vecinas hablando, barriendo la calle, tendiendo la ropa… calles con vida. El panadero rompe unos instantes el silencio del barrio, pero su presencia es bien recibida, aparte de vender pan, regala alegría, mucha alegría, por lo menos eso parece por la cháchara de las vecinas.
DSC08886 aPronto llego a uno de los rincones más emblemáticos de Pliego: Los Caños. La parada es obligada, necesaria, el visitante no puede abstraerse de esta maravilla ancestral. El agua sale por sus caños con una alegría y frescura envidiable. Instintivamente, dejo el bastón y pongo las manos bajo uno de los caños, remuevo el agua del pilón, disfruto como un niño. Sentado sobre el borde del viejo abrevadero, observo al panadero con las vecinas. Junto a Los Caños, un banco, en el banco, un abuelo espera sin prisas, sin atropellos, tranquilamente el paso del tiempo. Siento deseos de hablar con él. Me siento en el banco. .-Buenos días abuelo. .- Buenos días. .-Hace buena mañana hoy. La conversación, la de siempre, el tiempo, la salud… y últimamente el trabajo. El abuelo, al ver la pinta que llevaba: .-De dónde eres. .-De Mula y vengo andando por el camino de Manzanete. .-Eso es bueno, andar es sano. Me responde. Tras unos minutos de conversación me despido de él. .-Que tenga un buen día abuelo. .-Anda con Dios. Me voy satisfecho, contento de escuchar la templanza que da el paso del tiempo.DSC08899 aa
Nada más reanudar la caminata, me encuentro con un paisano. Tras saludarnos, le explico mi aventura, mi pinta con la mochila y el bastón, había despertado su curiosidad. .-Vaya paliza, comenta.km. .-Poca cosa, sólo son unos 15 o 16 km. Continuo la marcha. Al panadero que andaba por allí repartiendo pan casa por casa, le pregunto por la torre del reloj. .-Ahí mismo está. Efectivamente, la tenía en las narices. Las fotos de rigor y prosigo calle abajo. Unos mDSC08906 - copiaetros más adelante me topo con un arco en recodo que hay junto a la iglesia, lo cruzo y desemboco en la plaza del Ayuntamiento, está cambiada desde mis últimos recuerdos. Unos minutos viendo el entorno y la iglesia y vuelvo al camino trazado.
A partir de aquí, acelero la marcha abandonando el pueblo. Pliego ha quedado atrás, sus castillos, su ermita, sus caños, sus torres, su gente… DSC08909 - copiame llevo buenas sensaciones, no descarto hacer una ruta por el pueblo y alrededores. Un tiempo después, llego al caserío de La Colonia (k. 12), no es lo que era, ha perdido el esplendor que tuvo antaño. Un cartel anuncia que está en venta. Junto al caserío hay un sendero que baja hasta el río. El ascenso por la otra orilla requiere un último esfuerzo. Tres horas y media después, estoy en el punto de partida. Una ruta más, el sendero continúa.

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