Ruta de los Castillos, Mula

Ruta de los Castillos, Mula. Ruta a pie realizada y diseñada por Juan Gutiérrez García.

Distancia: 16.2 km.

Desnivel: 125 m.

Esfuerzo: moderado.

Dificultad: baja.

Tiempo; 3 – 3.5 h.

Ruta de los Castillos 2

Domingo 2 de febrero de 2014. Hoy me he levantado dispuesto a emprender en solitario, una nueva ruta a pie: la Ruta de los Castillos. Así he denominado este trazado que hace tiempo quería hacer. Mi pasión por los castillos me ha llevado a realizar este  itinerario cargado de historia y aventura forjada por pueblos y culturas diferentes que a lo largo de muchos siglos han dado vida a esta legendaria villa de Mula. Un recorrido pasando por los castillos y enclaves arqueológicos más importantes de Mula que abarcan varias culturas: cristiana, musulmana, visigoda, romana e ibérica.

     Son las 8:20 de la mañana cuando suena el despertador. Durante unos minutos me hago el remolón en la cama, finalmente pongo pie en tierra unos minutos después. Como siempre, miro a través de mi ventana como ha amanecido la mañana. El día presentaba buena estampa, sin embargo, el cristal de mi venta no era lo suficiente transparente para ver la dura mañana que me esperaba.

Foto 1RECORRIDO. Con la mochila a la espalda y el desayuno en el cuerpo, me pongo en camino. El termómetro marca 6º a las 9 de la mañana. Paso por el Parque de la Feria, punto hipotético de salida,  y sin detenerme voy en busca de la Vía Verde dirección la Puebla. Treinta y cinco minutos después estoy frente al caserío La Sultana (k. 2.7), preludio del largo viaducto del mismo nombre sobre el río Mula. Unas fotos y continuo la marcha. El frio viento se deja sentir sin piedad sobre el desnudo viaducto que cruza el riachuelo. Pronto estoy en la vieja y ruinosa estación de ferrocarril de Puebla de Mula (k. 3.5). Aquí hay una austera área de descanso para los caminantes que transitan por el antiguo “camino de hierro”. Pronto abandono este lugar. Unas fotos de rigor y prosigo la marcha.

     En esta zona, dejo definitivamente la Vía Verde y sigo por la acera quefoto 2 hay paralela a la antigua carretera Comarcal 415. Aunque no hay mucho tráfico, toda precaución es poca, pues circulamos en el mismo sentido que los vehículos. A los pocos metros cogemos un camino (k. 3.8) de tierra que nos introduce en la huerta y desemboca a la entrada de la aldea. Mi presencia y atuendo despierta la curiosidad de los vecinos al pasar por la puerta del único bar que hay. No tardo en darme cuenta de la tranquilidad que se respira por estas callejuelas de La Puebla. Por la calle de Arriba llego hasta la placeta de la “Ermita Vieja” (k. 4.5). Durante unos minutos, sentado en un banco, contemplo la torre, una de las más antiguas del reino.

     foto 3La “Ermita Vieja” es una torre, en su día amurallada, construida a mediados del s. XIII por orden de Alfonso X para vigilar a los moros expulsados al arrabal tras la reconquista de Mula. Esta morería fue comprada por Alfonso Yáñez Fajardo en 1373 al concejo de Mula. El nombre de Puebla comienza a utilizarse para la aldea a principios del s. XV cuando Gonzalo Fajardo dicta una carta puebla para repoblar la aldea. Lo de “Ermita Vieja” data de mediados del s. XVI cuando el concejo decide trasladar la ermita, con advocación a la Magdalena, a las puertas de la villa. A finales de la centuria los nuevos vecinos solicitan al consistorio la “Ermita Vieja” para abrirla de nuevo al culto.

     Después de un pequeño descanso, dejo atrás este rincón medieval de La Puebla yfoto 4 por el recodo de unas callejuelas, me dirijo al camino que circula junta al río en su margen izquierda. Unas amables señoras, pensando que iba equivocado, llamaron mi atención: -oiga, para salir del pueblo es por aquí. -Si ya lo se, pero es que quiero ir por el río, gracias. Llega un punto en que este camino termina en una finca de limoneros. Sigo el sendero trazado por el dueño entre los bancales hasta salir a un camino que baja al lecho del río. Pese a que en este punto el Mula cabalga con las aguas del Pliego, entre ambos ríos apenas si baja media hila de agua. Pronto veo un paso para cruzar a la otra orilla junto al pie del cerro coronado por el castillo de Alcalá.

    foto 5 La fortaleza de Alcalá ocupa la meseta del cerro que se eleva unos 80 m. sobre el suelo. Gran parte de la actual estructura fue construida por los almohades en el s. XII. Se accede al interior por una puerta acodada embutida en un torreón descomunal macizo de tapial de 30×15 m. y una altura que pudo rondar los 10 m. Conserva doce depósitos, situados en batería, de época romana y otros restos de cimentación sin definir. Un pozo en el centro del cerro, probablemente con profundidad hasta el nivel freático del río, abastecería de agua a la guarnición de la fortaleza.

     A partir de aquí, tengo que rodear el cerro casi 380º por mi izquierda. Inicio lafoto 6 ascensión por un sendero barrancoso. A medida que voy subiendo, el frío viento es más intenso, el sol apenas si asoma el morro. Miro en la mochila y por suerte llevo un gorro y braga para el cuello. Encogido para mitigar el frío, con el cerro de la Almagra y baños de Mula al frente, llego al puente de la vieja carretera (k 7.5), cruzo la autovía por debajo del viaducto y continuo la marcha por la vía de servicio de la derecha dirección Bullas.

     foto 7El cerro de La Almagra alberga los resto de la Mula visigoda, según apuntan arqueólogos e historiadores que han estado excavando en este yacimiento. En el año 713, tras la invasión árabe de la península, el conde Teodomiro y el hijo de Muza firman el conocido Pacto de Tudmir por el cual los árabes respetarían las costumbres y religión de los cristianos a cambio de ciertos tributos.

     Llevo más de la mitad de recorrido, las piernas me piden un descanso, algo que parece que apoya el estómago, pero no veo cobijo para guarecerme del intensofoto 8 viento frío que sopla por este descampado. Camino encogido y con los brazos sobre el pecho en un intento de tapar cualquier resquicio por el cual pueda penetrar el frío aire en mi cuerpo. De pronto una brillante idea pasa por mi mente, ponerme la mochila al revés, es decir, sobre el pecho, esto me alivia el frío sobre el pecho y anima mi paso. En mi mente había un destino fijo para hacer un alto en el camino: las “murallas de Roma”. Aligero la marcha. Una casa en la huerta llama mi atención (k. 8.7). La casa, de planta baja, es muy simple, pero tiene una azotea muy bien adornada de preciosas almenas que le dan un aire de castillo medieval. Unos metros más adelante, cruzo la autovía por un paso subterráneo para vehículos y continuo en la misma dirección por la otra vía de servicio.

     foto 9En el k. 9.6 nos encontramos en el punto más peligroso del recorrido. Aquí tenemos que estar muy atentos y precavidos, pues hay que cruzar la carretera en un punto muy peligroso para coger el camino del pantano. Pasado este obstáculo, pronto diviso las “puertas de Roma”: Villaricos. Sin ganas de recrearme en observar el yacimiento, me siento al amparo de los “muros imperiales”. Resguardado del frío viento, descanso unos minutos mientras como un tente en pie para reponer fuerzas.

     Villaricos es una de las villas romanas importantes de España. Su cronologíafoto 10 data del s. I al V después de Cristo. Actualmente tiene un área limitada de excavación de unos 5ooo m2. Sin embargo, la continuidad de sus muros en todas direcciones, nos indican una extensión muchísimo mayor. Cuenta con numerosas salas con mosaicos, almacén, termas, caldario, basílica, numerosas tumbas, sistema de producción de vino y una enorme sala dedicada a una almazara con varios tornos, lo que indica que se producía aceite a gran escala.

     foto 11Repuestas las fuerzas y mejor arropado, prosigo la marcha por la llamada “Senda del Tiempo”, Ésta circula un buen tramo junto al cortado del río Mula, donde podemos ver preciosas vistas de la villa y su entorno desde sus miradores. Pero el día no se presta al regocijo contemplando el castillo y campanarios de las iglesias. Tras dejar atrás los miradores, comienzo el descenso (k. 11.7) hasta el río por la antigua calzada romana, conocida como “Cuesta de Yéchar”, hoy totalmente desaparecida. En la bajada, podemos contemplar al otro lado del río el yacimiento de “El Cigarralejo” y la presa del pantano a lo lejos.

     El yacimiento arqueológico de El Cigarralejo es uno de los enclaves ibéricosfoto 12 más importante del levante español datado entre el s. V al I a.C. Más de quinientas tumbas fueron excavadas durante cuarenta años por Emeterio Cuadrado y su equipo, cuyo trabajo podemos contemplar en el museo El Cigarralejo situado en el palacio del marqués de Menahermosa en Mula. Loa ajuares de las tumbas nos muestran numerosas armas, objetos personales, cerámica… destacan los numerosos exvotos encontrados en el santuario y una escultura en piedra representando a una mujer sedente conocida como la “Dama del Cigarralejo”. 

     Cruzado el río, totalmente seco, comienzo una fuerte subida hasta el “Porchete”. A partir de aquí, el terreno me da una tregua hasta el comienzo del sendero (k. 14.2) del castillo, donde de nuevo vuelve a empinarse el terreno. Zigzagueando por el sendero de la ladera, llego a la contramuralla o murallas del albacar de la antigua alcazaba.

La contramuralla o muralla del albacar (definición no muy clara) de época islámica, data del s. IX-X y estaba precedida de las murallas de la villa. Esta contramuralla servía de retaguardia en caso de asedio de la plaza. Construida en tapial sobre cimientos de piedra trabados con yeso y tierra. Actualmente, la mayor parte de los paredones han desaparecido y sus torreones desmochados. En la cresta de esta ladera se encuentra el actual castillo. No hay datos que lo avalen, pero cabe la posibilidad que en un principio hubiese un castro romano reconvertido en alcazaba durante la dominación musulmana. Tras la reconquista en 1244, la alcazaba se fue transformando en un castillo cristiano. En 1520-24 fue remodelado por orden del I marqués de los Vélez. Se eleva una planta la torre de homenaje, se hace la nave de armas y se construye el torreón-aljibe.

Abandono el sendero de las murallas y por la antigua puerta de poniente me dirijo al convento de las monjas. De nuevo, una parada para contemplar el edificio más importante del municipio. Sigo por la calle donde están situados los edificios religiosos: Monjas, Santo Domingo, Carmen y por las Gradas a la iglesia de San Miguel y Plaza del Ayuntamiento. Termino la ruta por la calle del Caño, Gran Vía y Parque.

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2 respuestas a Ruta de los Castillos, Mula

  1. Juan Ruiz García dijo:

    Extraordinario, magnífico y lleno de historia el recorrido. Fue un gran esfuerzo, pero conociéndote pienso que lo disfrutarías. Enhorabuena.

    Me gusta

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