METEORITO EN EL ARDAL, MULA

           Sueño. A veces, muchas veces sueño despierto. Dejo volar mi imaginación, mis sentimientos en busca de aventuras donde erigirme en protagonista de mi propia fantasía. Pero en mi largo y solitario caminar por esos montes y valles, ríos y fuentes, campos y huertas, no todo es una entelequia, hay espacio para lo real por insólito que sea. Por eso, quiero contar, dejar constancia escrita de un hecho extraño que presencié y que de no plasmarlo por escrito terminará arrinconado en mis recuerdos para perderse al final de mi memoria.

          Corría el mes de mayo de 2011 cuando andaba yo, como tantas y tantas veces, por Fuente Caputa y su entorno. Un paraje cargado de leyendas y muchos siglos de historia. En esta ocasión, me encontraba por la zona del pantano del Ardal, kilómetro y medio rambla arriba de la fuente. Un lugar donde el agua brota generosamente de la tierra y es almacenada en una pequeña presa construida en la misma vertiente de Caputa hacia el S. XV como abrevadero para el ganado trashumante y abastecimiento para los cortijos vecinos. Unos setenta metros más abajo se encuentran los restos de una antigua presa romana levantada hacia el S. IV d. C. y con una capacidad varias veces superior a la actual.

          Esta es una zona húmeda, tranquila, agradable. Un rincón solitario donde la soledad es la mejor compañía para perderse entre recuerdos y ensoñaciones a la sombra de los viejos y frondosos plataneros. Un lugar donde la primavera brilla reflejada en los verdes mantos espigados de cebada adornados de amapolas. Un remanso en medio de las áridas y arcillosas tierras de los llanos del Ardal de Mula.

          Como decía, me hallaba yo en este lugar sentado y apoyado sobre el recio tronco de un platanero. Pensaba, escuchaba mi silencio, ordenaba mis remembranzas. Abstraído en mis cosas, oigo el eco de unas voces lejanas. Extrañado, me incorporo y veo algo lejano, un pequeño grupo de personas adultas en la rambla, a la parte abajo de la derruida presa romana. Curioso y sorprendido de ver gente por este lugar, desde lo más alto del terreno, observo durante unos minutos sus movimientos. Caminaban pausadamente rambla abajo, buscando algo, no se que, pero miraban el lecho del cauce y movían las piedras con los pies.

          Estaba en este trajín cuando un acontecimiento insólito llamó poderosamente mi atención. Lo que estaba viendo me dejó atónito, incrédulo, alucinado, jamás pensé que podría presenciar tan fascinante imagen. Todo fue muy rápido, apenas si duró tres segundos, tal vez menos, fue un plis-plas.

          foto-1-trayectoria-del-meteorito-aAsí fue aquel momento. Como he apuntado, contemplaba con curiosidad a esta gente cuando de pronto un fuerte silbido llamó mi atención. Giré de inmediato la cabeza a mi derecha y veo que venía del monte de Lomo Herrero, como a unos 600m de distancia, una cosa que se acercaba a una velocidad de vértigo y en caída. Absorto, sigo este objeto con la vista hasta que desaparece por mi izquierda tras una pequeña loma poblada de árboles, como a unos 700m de donde me encontraba. (Foto 1) Me cabe la duda de si este objeto tocó tierra o se desintegró antes, ya que no vi polvareda con el choque.

         Pero, ¿qué era esa cosa? ¿De dónde había salido? No lo se, no soy experto en astronomía, ni tan siquiera un mal aficionado, pero aquella lanzadera de fuego no podía ser otra cosa que un meteorito. Un meteorito que vi con una claridad pasmosa, tan cerca, que no pasaría a más de 35m de donde me encontraba y unos 15m del suelo. Era un haz de fuego entre 5-7m de largo con una anchura de menos a más de unos 30-70cm. La cabeza del meteorito era de fuego al rojo vivo de unos 80cm, anaranjándose y perdiendo intensidad a medida que se alejaba de la cabeza, transformarse en blanco brillante a partir del centro y terminar en una cola chispeante. (Foto 2)

       Mi sorpresa fue mayúscula, casi no me creía lo que había visto. Busqué la respuesta en aquellas personas, salir de dudas, pero no fue así. Aquella gente escuchó algo, pero no sabían qué. Miraban hacia donde yo estaba, tal vez pensaron que había sido yo el que hizo el silbido. Sin embargo, dudo que vieran algo, no observé que conversaran entre ellos, que hicieran gestos, siguieron su rutina como si tal cosa.

          No quiero terminar el relato de este hecho insólito, sin hacer mención de algo que me llamó poderosamente la atención cuando lo vi un tiempo después a través de Google Earth y que, por lo menos a mi, me parece bastante misterioso. Se trata de una peculiar figura de grandes dimensiones, 175x75m más de 13000m², dibujada o grabada en el suelo. Es de forma rectangular y con figuras geométricas irregulares en su interior de difícil ejecución sin un proyecto previo. Curiosamente, (tal vez no) aquí fue donde desapareció el meteorito, ¿casualidad?, puede ser.

          Que esta figura nos parezca misteriosa, es normal, ya que no parece que sea una práctica agrícola común por la zona. Si planeamos con Google Earth por los campos del Ardal y Cagitán veremos que no hay nada semejante a esto. ¿Es un capricho del agricultor?, podría ser, pero no lo creo. No me imagino al dueño de la finca subido en el tractor dando formas extrañas a sus sembrados y mucho menos que mantenga este dibujo con el mismo diseño a lo largo de los años, como nos muestran las imágenes de Google de los años 2005 y 2009 (fotos 3, 4), aunque en realidad no sabemos desde cuando existe este grabado en el suelo.  Pero, si no es una práctica agrícola ni un capricho del agricultor, ¿qué es este dibujo? ¿Qué representa? ¿Quién lo ha hecho? ¿Qué relación tiene con el meteorito? Preguntas y más preguntas, que de momento no tienen una respuesta clara, ni tan siquiera sabemos interpretar esta imagen, sólo sabemos que es un misterio más en una zona cargada de mitos y leyendas.

 

            Para terminar, quiero dejar claro que este relato es real, tan real como la vida misma, como el sol que nos alumbra. Puedo comprender que haya gente que no crea en esta historia, que piense que miento, que son alucinaciones mías; puedo comprenderlo. Pero puedo asegurar a todos aquellos que dudan de estos hechos, que no miento, que no es una invención. Tan sólo puede caber la duda sobre mi perfección o visión de las distancias y tamaño del meteorito, que podrían variar un diez por ciento más o menos sobre la distancia real, pero esto no altera lo acontecido aquel mayo de 2011 en las inmediaciones de la presa del Ardal de Mula. Sin duda, el entorno de Fuente Caputa es un lugar mágico cargado de belleza, de misterios, de leyendas…

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2 respuestas a METEORITO EN EL ARDAL, MULA

  1. carmen gutierrez dijo:

    El texto es muy creible, quitando las distancias claro, pero la reconstrucción del meteorito no ha sido nada acertada…. en este caso…. una imagen no vale mas que mil palabras….

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  2. Anónimo dijo:

    En este caso una imagen no vale mas que mil palabras…. el texto parece de lo mas creible, quitando las distancias tan cortamente exageradas,pero la reconstrucción de la imagen parece cualquier cosa menos un meterorito…..

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