División en la Semana Santa de Mula

          No cabe duda que entender la religiosidad popular es tarea difícil, ésta no se mueve en la ortodoxia cristiana, ni histórica y, aunque se apoya en ambas como medio para atraer a las masas, dentro de esta religiosidad popular también se busca mucho el lucimiento público con ritos y costumbres lejos de los propios evangelios canónigos. Consecuencia de esto son algunas escenificaciones procesionales que no se ajustan en demasía a los hechos pasionales, pero que llegan al público asistente y que en realidad es lo que se persigue, ya que gran parte de este público desconoce lo que cuentan las Sagradas Escrituras.

          Desde hace años se viene trabajando con la idea de que la Semana Santa de Mula de un paso de calidad para situarse entre las mejores de la Región de Murcia. Por su historia, sus templos, por sus imágenes procesionando por sus calles medievales, merece y debe estar entre las destacadas del viejo Reino de Murcia. Ya hace algunos años se dio un paso importante con la creación de la cofradía del Resucitado y posterior procesión, y más recientemente la de Jesús Triunfante y Santiago Apóstol recuperando la procesión de Ramos que ya se celebraba en Mula en el S. XVIII de la mano del concejo. Y como no, la insistencia de cofradías y hermandades por medio de revistas y bandos para que nazarenos y público en general guarden la mayor compostura durante los desfiles. Con todos estos elementos, la Semana Santa de Mula está llamada a ser una de las grandes de la región.

          Sin embargo, los sucesos del año pasado han venido a interrumpir esa progresión. Las desavenencias y falta de unión de un tiempo acá entre algunas cofradías puede llevar al traste este avance cualitativo de la Semana Santa muleña. La fuerte jerarquización de este tipo de asociaciones, les lleva a roces y rivalidades por hacerse con el poder, incluso dentro de su propio seno. Enfrentamientos que se han trasladado hasta las bandas y puede llegar a los anderos, incluso a parte de la sociedad. Esto es algo que no se puede negar, que está en la calle, lo vemos en los propios desfiles y es motivo de discusión y comentario entre la gente del pueblo, incluso en foros y redes sociales. Ya el año pasado estalló la polémica y este año ha seguido por los mismos derroteros. Naturalmente, todos estos enfrentamientos se ven reflejados en las procesiones, terminando algunas en una mala planificación y una triste puesta en escena y poco realista en algunos casos. También se han visto afectados algunos pasos, en casi todos los desfiles, con problemas para confeccionar el equipo de anderos.

          En la procesión de Jesús Triunfante del Domingo de Ramos, el Galileo entró en la plaza de ayuntamiento con más pena que gloria, apenas si había cuatro palmas y unos ramos de olivos y muy pocos asistentes. Más suerte corrieron el resto de imágenes que a golpe de saeta (que nada dice en este desfile) y las bandas con las trompetas y palillos bajo el brazo, hacían su entrada en la plaza. Con una buena planificación, Jesús habría entrado a lomos de su burra en la plaza en olor de multitudes y bajo un techo de palmas y ramos. El Miércoles Santo podemos ver la procesión de la Samaritana en esa estampa de gran belleza que nos ofrecen los tronos subiendo por las gradas del Carmen. Llama poderosamente la atención la baja participación de nazarenos en la procesión del jueves, imágenes como el Cristo de la Columna, el Nazareno y el Señor de la Caída, apenas si reunían una treintena de nazarenos. Pasos muy importantes en procesiones pasionarias de Mula podrían llegar a desfilar sin cofrades, si Dios no lo remedia. La procesión del Santo Entierro, fue más vistosa.

          La polémica ha estallado con la procesión del resucitado. La ausencia de imágenes de la Hermandad del Carmen ha desatado un sin fin de comentarios. No vamos a dar ni quitar razones aquí, pero lo cierto y verdad es que hemos visto un encuentro en la plaza con muchos ángeles y pocos apóstoles, sólo estaba Santiago y encima, el encuentro lo hemos presenciado, digamos al revés, como todos los años. Si hacemos caso de los evangelios, es Jesús el que va al encuentro de sus discípulos, por tanto, el Resucitado debería haber entrado en último lugar mientras le esperan formado un semicírculo las demás imágenes para hacerle la reverencia todas a la vez. Algo se ha conseguido en esta procesión, que las bandas entren tocando en la plaza mientras acompañan a su imagen, cosa que no ocurría otros años y que algunos reclamábamos por justicia y vistosidad.

          La compra de imágenes por parte de la cofradía del Resucitado, pienso que no ha sido una buena decisión. Con esta medida se cierra la puerta a la Hermandad del Carmen y se le priva al pueblo el derecho que tiene de contemplar el Domingo de Resurrección la belleza de esas imágenes que son patrimonio cultural. Esto nos lleva a pensar que el desfile que hemos visto este año, es el que veremos en años sucesivos. Siete pasos son más que suficientes, cinco del Resucitado, uno de Nuestro Padre Jesús y otro de Santiago. Algunos comentarios ajenos apuntan que el Resucitado puede comprar un san Juan y Pedro, pero esto no creo que ocurra, es más, lo veo imposible. Eso llevaría a prescindir de la Magdalena y lo que es peor, de la despedida en la esquina palacio, algo que no aceptaría el pueblo. Tampoco podrían meter tantos pasos en el la iglesia del convento que ya han masificado.

          No veo fácil la reconciliación entre la Hermandad del Carmen y el Resucitado, pero por el bien de las procesiones, el cabildo de hermandades y cofradías, junto con el ayuntamiento, deberían dar una solución a esta problemática que afecta mucho a la Semana Santa de Mula.

          Para terminar, quiero expresar mi reconocimiento a todas esas personas que de manera altruista dedican su tiempo libre y esfuerzo a trabajar para que las procesiones de Semana Santa salgan a la calle con la mayor dignidad posible. A esas personas, que con su labor, a veces entusiasta, ofrecen al pueblo de Mula lo mejor de sí mismos sin recibir nada a cambio, sin embargo, son otros los que se cuelgan “las medallas”. Dicho esto, considero que los ciudadanos tenemos derecho a opinar pese a que algunos crean que este invento de las procesiones es suyo. Y opinamos, porque estamos en un país libre, porque las procesiones son de la calle, porque lo que pasa en este pueblo a nivel popular nos afecta a todos como muleños. Pero también quiero añadir, que los ciudadanos debemos colaborar más con las hermandades y cofradías.

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2 respuestas a División en la Semana Santa de Mula

  1. kenner dijo:

    la semana santa son los dias mas dolorosos de CRISTO y de la humanidad

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    • En realidad, la Semana Santa se vive más como una tradición festera, que como una conmemoración de dolor por la muerte de Cristo. Antaño, la gente se emocionaba y santiguaba al paso de las imágenes, hoy esto ha cambiado mucho. También es cierto que en muchos lugares es un auténtico desfile de arte y no menos cargado de altruismo para regocijo del pueblo.

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