Procesión del Santo Entierro, Mula

           La mala imagen que han dado las procesiones de la Semana Santa de Mula de este año, han desatado la polémica entre los muleños y una serie de acusaciones entre cofrades de distintas hermandades. Sin embargo, este debate, lejos de perjudicar, pienso que va a beneficiar los futuros desfiles pasionales, ya que se están poniendo encima de la mesa los problemas arrastrados de tiempo y además se están proponiendo ideas que pueden llevar a la Semana Santa de Mula a ocupar el lugar que le corresponde por sus templos, sus pasos y su historia, que no es otro que su reconocimiento a nivel regional y tal vez, a nivel nacional.

          Naturalmente, para merecer un galardón tan serio e importante, nuestras procesiones deben ser serias y rigurosas, que por otra parte, es lo que requiere un desfile pasional. Como se está apuntando en estos debates, el desorden parece la tónica general en las procesiones: nazarenos desmadrados, mal vestidos, pasos con pocos penitentes y otros con muchos, reverencias a personas, giro de tronos o modo de homenaje, poco respeto por los concurrentes, tambores tocando a deshoras… ¡Señores seamos serios! Se trata de la representación de la Pasión y Muerte de Cristo, no de un desfile de carnaval. Hay otros pequeños detalles que se pueden corregir como, el toque del Jesús del Madero en Viernes Santo por parte de alguna banda o la presencia de Santiago en esta misma procesión. En definitiva, si se quieren conseguir estos reconocimientos debemos hacer nuestros desfiles pasionales como Dios manda.

          Al hilo de las propuestas de José Luis Piñero, se han unido otras y a las cuales quiero sumarme aportando otras nuevas. Aunque las tradiciones forman parte del pasado de los pueblos y de su historia, el recuperarlas dice mucho de su gente. No obstante, esto no quiere decir que toda tradición o costumbre deba de ser rescatada del olvido, pero sí aquellas que dignifican a nuestros antepasados y no humillen nuestro futuro.

          Entre las propuestas (1) destacadas de Piñero está el cambio en el recorrido de la procesión del Santo Entierro. La modificación consiste en que la procesión al llegar a la calle del Caño gire para seguir por la calle del Hospital, hacer la reverencia al Señor de la Cama junto al portón de la antigua cerca del Hospital o Asilo de Ancianos y continuar por la calle del Jardín hasta el templo de Santo Domingo.(2) La idea me parece acertada y pienso que debería ser estudiada ya que las razones expuestas para que la procesión haga esta carrera me parecen razonables y además, basadas en nuestra historia. No es menos cierto que la subida por la cuesta del Caño es de gran belleza, pero tenemos la procesión de la Samaritana y la de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que siguen su recorrido tradicional, aunque la del Nazareno antiguamente subía por las gradas de Santo Domingo. Sin embargo, no me parece buena idea premiar al Paso mejor arreglado y otros premios; esto está bien para las Carrozas Huertanas pero no tanto para los tronos, estandartes u otros. En cuanto al fracaso del pregón, tal vez sea debido a que, en muchos casos, el personaje es elegido más por su “influencias” políticas que por su aportación a la Semana Santa de Mula.

          Recuperar la carrera que hacía la procesión del viernes, por lo menos desde mediados del siglo XIX, engrandecería la Semana Santa muleña. No conocemos con exactitud los pasos que salían en el desfile pasionario que se hacía el Viernes Santo de aquella época, pero sí su carrera. Esta salía de la iglesia de Santo Domingo, calle de Santo domingo, Palacio (hoy Martín Perea), Boticas, Plaza Pública, San Miguel, Doña Elvira, San Francisco, Caño, Coy (hoy Valmarino), Marqués y Hospital, para concluir en la ermita del mismo establecimiento. (3)

          Pero si me permiten, yo voy mucho más allá de la carrera de la procesión del Viernes Santo. Mi propuesta consiste en recuperar la antigua ermita o capilla que había en el hospital o asilo de ancianos; me explico. Todos sabemos que hasta hace unas décadas este edificio que en su día fue Hospital de la Caridad de Mula y que pasó a ser un asilo de ancianos a principios del siglo XX, administrado por la congregación de las Hermanitas de Ancianos Desamparados, (4) tenía una capilla donde se albergaba al Cristo Yacente, la cual desapareció definitivamente en la década de los ochenta.

           Bajo mi punto de vista, el restablecimiento de este lugar de culto para hospedar de nuevo al Señor de la Cama y por supuesto al Cristo del Asilo, sería la actual sala dedicada a conferencias y exposiciones. Esta nave tiene el espacio suficiente para ser acondicionada bien como ermita o como capilla dedicada al Santo Sepulcro o a la Purísima Concepción como se llamaba antiguamente. Naturalmente, soy consciente que esto tiene algunos inconvenientes al ser un edificio público ya que se requiere voluntad política y a su vez, jurídica. Esta pasaría por un convenio de cesión de la sala por parte del Ayuntamiento al Cabildo Superior de Cofradías o a la hermandad de NPJN propietaria de la imagen por un periodo más o menos largo, esta se haría responsable de los gastos de mantenimiento de la ermita o capilla.

          Por su puesto, si esto se llevase a cabo, la actual procesión necesitaría unos pequeños cambios. Se traslada el Cristo Yacente en procesión, o no, a la Iglesia de Santo Domingo desde donde saldría por la carrera actual hasta llegar al Caño, es posible que aquí sea más vistosa suprimir la calle Valmarino y pasar del Caño a la del Hospital. El Cristo Yacente iría en primer lugar entrando en la Plaza del Asilo donde se le harían las reverencias por los demás pasos según van llegando y todos juntos despiden a Cristo Yacente a su entrada al Santo Sepulcro, a continuación el resto de la procesión seguiría por la carrera menciona. De paso se podría rescatar la salida de la procesión del silencio desde esta capilla.

     Se que no es fácil para los responsables de la Semana Santa aceptar en un principio un cambio tan radical. Lo primero que se piensa es, que esto es imposible, que es una locura, que esto no hay quien lo baraje. Pero créanme, se puede llevar a buen puerto, de hecho antes estaba así y se hizo a la inversa. Pero, piénsenlo, hagan un estudio y vean si es viable y socialmente rentable. Si sería bien visto o no por el pueblo. Está claro que esto tiene que ser un trabajo conjunto para los próximos años entre todos los estamentos encargados de las procesiones semanasanteras de Mula, Ayuntamiento, Iglesia, Cabildo y hermandad de NPJN. Restaurar esta procesión, es recuperar una pequeña parte de nuestra historia.

(1) Algunas de estas propuestas ya las hice en otro momento y lugar.

(2) Revista Semana Santa, Mula 2010. Editada por la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

(3) Archivo Municipal de Mula, Ordenanzas Municipales de 1860.

(4) Antonio Sánchez Maurandi: Historia de Mula y su Comarca. Murcia 1956.

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