La Farola y la Luna

     Como todas las noches, casi todas, Juan sale con su inseparable perra a caminar a un descampado que hay a las afueras del pueblo. El lugar es una zona urbanizada hace ya algún tiempo y abandonada por la crisis; calles aceras, farolas, árboles, todo está inacabado, todo es ruina. El resplandecer tenue, opaco del alumbrado del pueblo, apenas si se asoman a este descampado.

     Farola y LunaJuan es una persona madura, de carácter amable y afable en el trato; pese a ser muy extrovertido, le gusta disfrutar en solitario de las bondades de la naturaleza. Mientras Juan camina bajo la luz de la Luna con paso lento, indiferente, apático; Leya, que así se llama su perra, corretea a sus anchas.

     Sumido en mil y un pensamiento, el sollozo de una de las farolas del descampado llama su atención. Juan se acerca hasta ella, pese a su aparente debilidad, la Farola es esbelta, fuerte, segura de su cometido.

     −Hola Farola, ¿por qué lloras? −pregunta Juan.

−Estoy triste −responde−. Llevamos mucho tiempo aquí y aún no nos han puesto las bombillas y por eso no viene nadie a pasear.

−No estés triste, a mi me gusta venir por aquí para estar solo, tranquilo, sin nadie que me moleste −torna a decir Juan.

−Si, pero, a mi me gusta ver pasear a la gente, a los niños jugar bajo mi haz de luz −argumenta la Farola.

La Luna que les observa a lo lejos se acerca hasta ellos.

−¿Por qué lloras, Farola? −pregunta.

− Está apenada porque aún no les han puesto las bombillas y por eso no viene nadie a pasear por aquí. −contesta Juan.

−No te preocupes, yo seré tu bombilla para que ilumines a los paseantes −promete la Luna.

     Resuelto el problema, Juan se despide de la Farola y la Luna −Hasta mañana. −Adiós paseante −contestan al unísono. Con paso firme, decidido, Juan se aleja del lugar, es tarde, es hora de recogerse.  Pese a la lejanía, el silencio de la noche delata las risas de la Farola y la Luna. La perra vuelve la cabeza −que poco cuesta hacer feliz a otro −observa. Juan mira a su perra −Así es Leya, así es −asienta.

 Mula, 31 de octubre de 2010

(Publicado el 02-11-2010 en http://juangutierrezgarcia.spaces.live.com/ )

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